El Gobierno minimiza el 'efecto llamada' de las ayudas sociales

El País, ANIA ELORZA, 02-10-2011

Los inmigrantes llegan a Euskadi para trabajar. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por la Dirección de Inmigración del Gobierno vasco, que demuestra la existencia de percepciones erróneas en la sociedad con respecto a los inmigrantes y el motivo por el que están en Euskadi. Una de las ideas que el estudio destierra en buena parte es la existencia de un verdadero efecto llamada impulsado por las ayudas sociales vascas – las más elevadas en cuanto a su cuantía y en el sistema de protección social más desarrollado de España – y sus condiciones de acceso.

El estudio muestra que tan solo el 7,1% de las personas encuestadas menciona las ayudas como uno de los factores que les han atraído a Euskadi. El resto remarca que son otras cuestiones las que les trajeron a esta comunidad, el 44,7% las mayores oportunidades de encontrar trabajo que en otras regiones españolas o la red de personas conocidas, en un 68,7%.

“El principal elemento de atracción son las oportunidades laborales, que se ven ensalzadas cuando hay una red de contactos previa”, corrobora Miguel González, director de Inmigración del Ejecutivo autonómico. “Los datos son muy claros”, insiste, “en la sociedad se enquista el mito del efecto llamada, pero el efecto llamada real es el del mercado laboral”. Las cifras del estudio, un diagnóstico elaborado por su dirección de cara a la redacción del tercer Plan de Inmigración, explican que la época de mayor entrada de extranjeros se produjo entre los años 2000 y 2008, con el mayor incremento en 2007, cifrado en 18.813 personas. Entonces regía una ley de ayudas sociales diferente que exigía tres años de empadronamiento.

A finales de 2008, el Parlamento aprobó una nueva ley que reducía este requisito a un año, facilitando el acceso a personas de fuera de Euskadi, pero los datos del estudio muestran que entre 2009 y 2010 ha caído considerablemente la entrada de personas de fuera de Euskadi – entraron 6.504 y 5.182 respectivamente – . La única razón que explica este descenso es la crisis y, por tanto, el menor número de puestos de trabajo disponibles.

Las cifras responden a afirmaciones como las del actual alcalde de Vitoria, Javier Maroto (PP), que ha hecho de la lucha contra el fraude social y el endurecimiento del acceso a las ayudas una de sus banderas. “Vitoria es la ciudad que más ayudas sociales concede en el conjunto de España, lo que genera un efecto llamada, que es un hecho objetivo”, señaló Maroto en una entrevista concedida a este periódico en mayo, antes de las elecciones del 22 – M. La consecuencia ha sido un endurecimiento de los requisitos de acceso a las ayudas pactado entre el PP y el PSE, una reforma legal que aún está pendiente de ser aprobada por el Parlamento pero que se calcula que entrará en vigor en enero próximo.

Los extranjeros que residen en esta comunidad autónoma tienen unos ingresos medios cifrados en un total de 863,49 euros. Más de la mitad tenía trabajo en su país de origen. Un 14,5% de ellos genera empleo en sus propias empresas. El porcentaje de extranjeros que ocupan puestos directivos, técnicos o de mando intermedio en empresas se reduce al 6,9%.

De hecho, el 80% de los 1.240 millones de euros que este colectivo dispone cada año, 975 millones, proviene de ingresos del trabajo. El 20% restante, explica Miguel González, se divide entre pensiones, prestaciones por desempleo, ayudas sociales y, en un porcentaje muy reducido, las rentas de capital.

En cuanto a su procedencia, la nacionalidad más numerosa es la rumana, seguida de cerca por la marroquí. Sin embargo, el colectivo extranjero con más peso en la comunidad autónoma sigue siendo el latinoamericano, con un 42,4% de los extranjeros. Del Magreb proceden el 15,2% y de la Unión Europea otro 24,9%. En total, suponen el 6,6% de la población vasca, aunque en los últimos años se han nacionalizado 35.000 personas, por lo que la población de origen extranjero es del 8,2%.

El estudio muestra que el 89,6% tiene intención de quedarse en Euskadi a cinco años vista y el 23,9% planea comprar una vivienda en ese periodo de tiempo, lo que correspondería a 31.990 familias. Este dato demuestra que la lógica migratoria ha cambiado. Si las primeras generaciones estaban de paso en Euskadi, las actuales están para quedarse. “Hasta hace poco el esfuerzo ha sido de acogida de inmigrantes por parte de las instituciones y la sociedad, ahora, a medio plazo, tenemos que establecer las bases para fijar cómo vamos a convivir”, reflexiona el director de Inmigración.

Casi siete de cada diez de los extranjeros que llegan a esta comunidad autónoma lo hacen directamente desde su país de origen y el 74,6% que la deja lo hacen para abandonar el país.

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