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Tintín se sienta en el banquillo

Un ciudadano congoleño lleva un cómic de Hergé a juicio por considerarlo racista

Deia, Antonio Hermosín, 01-10-2011

EL cómic Tintín en el Congo se enfrenta desde ayer a un juicio por racismo ante un tribunal belga, un proceso impulsado por un ciudadano congoleño que reclama la prohibición de la obra o la introducción de un mensaje de advertencia sobre su contenido. El demandante, Bienvenu Mbutu Mondondo, considera que el cómic “hace apología de la colonización” y constituye “un insulto para los negros”. Por ello, solicita a la justicia belga que lo retire de la circulación y “lo prohíba en todo espacio público”, según dijo a Efe antes de comparecer ante el tribunal.

El contenido de Tintín en el Congo ya ha sido objeto de polémica en EE.UU., Francia, Suecia y Reino Unido – donde por decisión judicial incluye un mensaje explicativo sobre su contexto histórico – , pero ahora se trata del país natal de su autor, Hergé (1907 – 1983), donde el célebre reportero es un icono nacional. La acusación presentó ayer sus argumentos ante el Tribunal Civil de Primera Instancia de Bruselas, que escuchará a la otra parte (la sociedad gestora de los derechos de Tintín, Moulinsart y su editorial, Casterman) dentro de dos semanas.

El juicio ha comenzado a menos de un mes del esperado estreno mundial de la película Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio, que será presentada en Bruselas por su director, Steven Spielberg. A partir de mediados de noviembre, los jueces decidirán si la distribución del cómic en su formato actual es contraria a la legislación belga.

Supervisión adulta La primera edición de la obra data de 1931, cuando el Congo era una colonia belga, y presenta a los congoleños como “idiotas, perezosos, incivilizados e incapaces de hablar correctamente”, según dijo el abogado de la acusación, Ahmed L’Hedim. “La historieta incluye imágenes y diálogos basados en la ideología de la época, que propugnaba la superioridad del hombre blanco sobre el negro para justificar el colonialismo”, afirmó el letrado.

El principal objetivo del demandante es “que la obra no llegue a los niños sin la supervisión de un adulto”, y para ello solicita medidas como la inclusión de un mensaje de advertencia o la restricción de su distribución en las secciones infantiles de las librerías. El abogado citó varios pasajes, entre ellos uno en que Tintín espeta a un grupo de congoleños: “¡Vamos, panda de perezosos, a trabajar!”. En otra de las viñetas controvertidas, Tintín señala la suma “2+2” en una pizarra ante una clase de congoleños y les pide que resuelvan el sencillo problema, pero no obtiene respuesta alguna. “No es Hergé el que está en el banco de los acusados”, subrayó el letrado, quien se mostró convencido de que el autor belga habría respaldado la posición de los demandante.

El dibujante, que escribió la obra con solo 23 años y sin haber pisado el Congo, admitió en 1949 que se alimentó “de los prejuicios de la época”. El abogado de Casterman y Moulinsart, por su parte, calificó de “inaceptable” la posibilidad de incluir un mensaje de advertencia en el cómic, porque eso “es una forma de censura” y significaría “culpar al autor de racismo”, razonó.

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