Las jefas del 'cartelito' de Cali en Madrid

Dos hijas de un capo colombiano dirigían el narcotráfico en Madrid Ingrid manejaba la 'coca' y su hermana, Maribel, la blanqueaba

El Mundo, LUIS F. DURÁN, 29-09-2011

La Policía ha cortado los tentáculos del cartel de Cali en Madrid. En una perseverante operación de siete meses de investigación se ha conseguido desmantelar al completo el cartelito de Cali en la capital que dirigía desde Colombia el capo Martín Bala con la alianza del mafioso Víctor Patiño, alias El Químico. Lo llamativo es que las encargadas de dirigir el negocio de la droga en Madrid eran las hijas de Martín Bala: Ingrid, La Zarca y Maribel, La Flaca. La primera era la encargada del tráfico de cocaína y su hermana tenía la responsabilidad de blanquear el dinero.

El dinero ganado en las transacciones de droga era enviado a través de locutorios de Valdemoro a Cali. Para no levantar sospechas mandaban importes de 3.000 euros, lo que realizaban miembros de un escalón inferior del grupo (pitufos) a los que pagaban 50 euros por envío.

En las redadas se han decomisado 150 kilos de coca de gran pureza que en el mercado negro podrían alcanzar una valor de ocho millones de euros. Un total de 65 kilos de cocaína fueron incautados en un pase que se iba a realizar en las afueras de un centro comercial de Parla. El polvo blanco salía en barco de Colombia y Panamá y desembarcaba en Dinamarca y puertos del centro de Europa, desde donde se transportaba en vehículos a España.

El comisario jefe de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de Madrid, José Luis Conde, explicó que en Madrid podrían estar funcionando varios de estos cartelitos, que aunque imitan a los grandes cárteles son en realidad «miniaturas» por sus reducidas estructuras y por la cantidad de droga que mueven. Además, repiten muchos patrones de sus mentores, como las marcas que imprimen en sus paquetes de droga. Con todo, son mucho menos violentos que los originarios, «aunque profundizan más en el poder del dinero para la corrupción».

Sus integrantes tienen la experiencia acumulada por sus respectivas familias y además suelen haber estudiado en Estados Unidos o en Europa, lo que hace que estén más preparados y sean muy escurridizos. Además, se caracterizan por su sencillez, ya que llevan una vida bastante austera, «absolutamente normal».

Estos cartelitos hacen uso de nuevas tecnologías, lo que complica las averiguaciones policiales. Empleaban con exclusividad la mensajería encriptada de Blackberry, como ocurriera en los disturbios del pasado verano en Londres. También cambiaban constantemente de número de teléfono o utilizaban simultáneamente dos o más terminales con el fin de fraccionar la información que pudieran transferir.

De los 22 arrestados, la mayoría son familia y siete están acusados de tráfico de drogas; el resto se dedicaba supuestamente al blanqueo de capitales.

Las pesquisas fueron emprendidas por los agentes del grupo XVIII y VII de la Brigada Provincial de Policía Judicial. Los agentes han llegado a realizar esperas de más de 72 horas seguidas en la vigilancia del grupo. Catorce de ellos han ingresado ya en prisión.

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