La mitad proviene de Ecuador y Colombia

Más de 2.700 personas han adquirido desde 2008 la nacionalidad por residir en Gipuzkoa

Diario de noticias de Gipuzkoa, ana úrsula soto, 18-09-2011

Donostia/irun. “Paciencia” es la palabra clave que acompaña a quien inicia un procedimiento para obtener la nacionalidad española, una virtud que no es óbice para que, en la mayor parte de los casos, los solicitantes se “desesperen” durante el proceso, que puede prolongarse, de media, en torno a tres años desde su inicio hasta su confirmación o negación, según proceda.

En cuatro años y medio, 2.731 personas residentes en Gipuzkoa han logrado la nacionalidad por la vía de la residencia – la más habitual – . Desde 2008 hasta el 30 de junio de 2011, el territorio cuenta con 2.731 guipuzcoanos más de pleno derecho que han nacido fuera del Estado español. La mitad de ellos procede de Ecuador (31% del total) o Colombia (23%).

Las personas nacionales de países iberoamericanos, junto con los nacidos en Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial y Portugal o, incluso, los de origen sefardí, cuentan con una ventaja sustanciosa a la hora de solicitar la residencia frente a los llegados de otras latitudes. En lugar de tener que acreditar diez años de residencia en el Estado español de forma legal, continuada e inmediatamente anterior a la petición, el periodo de residencia que les exigen es de dos años.

Puede parecer poco tiempo, pero la realidad es bien distinta. Desde que un extranjero llega a Gipuzkoa hasta que obtiene el DNI pueden haber pasado varios años más. Por ejemplo, cinco en el caso del colombiano Jaime León, u once en el del ecuatoriano Roberto Maridueña, ambos afincados en Irun y de 42 años.

De la entrevista al dni Una diferencia importante entre ambos es que Jaime León llegó desde su Bogotá natal en 2004 con un contrato de trabajo, mientras que Roberto Maridueña entró en el Estado con un visado de turista en 1999 y vivió durante cuatro años “sin documentos”. Pero al quinto año nació Ibane y, con la llegada de la pequeña, Maridueña obtuvo la tarjeta de residencia. “Si no es por ella no consigo ningún papel”, reconoce mientras le dedica un gesto cariñoso a la pequeña que está sentado junto a él.

El siguiente paso para este ecuatoriano nacido en Guayaquil fue obtener un trabajo. Tras conseguirlo, los pasos en el proceso de obtención de residencia fueron similares a los de León. Primero, se obtiene una tarjeta de residencia y trabajo que tiene un año de vigencia. Luego se renueva por dos años, lo que se conoce como “primera renovación”. Para mantenerla se exige un mínimo de cotización a la Seguridad Social. La segunda renovación también tiene una vida de dos años y, finalmente, se obtiene el permiso de residencia permanente con cinco años de vigencia. “Pero la mayoría (en principio, los llegados desde países iberoamericanos) no llega a este paso de solicitar la permanente”, afirma Rocío Calderón, asesora de la Asociación Adiskidetuak de Irun.

No la solicitan porque, “cuando llegan a la segunda renovación”, por tanto llevan ya dos años de residencia legal en Gipuzkoa exigidos para los citados países, “les recomendamos que comiencen con los trámites de la nacionalidad”, explica Calderón. Tanto León como Maridueña se lanzaron a la tarea de solicitar la nacionalidad española en 2008. Mientras que el primero la consiguió en un plazo de tres años, el segundo tardó cuatro. Jaime Maridueña supo el pasado mayo que, por fin, tras once años de residencia en el Estado español, tenía la nacionalidad.

Pero la espera hasta obtener la respuesta no es un trago fácil. Al principio, el proceso puede resultar pintoresco. Tras presentar la solicitud en el Registro Civil correspondiente, más o menos en un plazo de tres meses, el solicitante tiene que superar una entrevista en la que le interrogan sobre cuestiones de la cultura general vasca y española. “Me acuerdo que me preguntaron si España era una democracia o una monarquía”, rememora León.

Cuestiones sobre los periódicos, artistas, “el nombre del lehendakari, que por aquel entonces era Juan José Ibarretxe”, la ikurriña e, incluso, la Oreja de Van Gogh. “Lo que siempre sale es alguna pregunta sobre cómo se llama el rey y no vale decir que es Juan Carlos I, hay que responder que es Juan Carlos de Borbón y Borbón”, apunta Rocío Calderón. Esta integrante de Adiskidetuak, de origen colombiano, conoce el proceso de primera mano puesto que está inmersa en él para conseguir la nacionalidad española.

Requisitos Una vez superada la entrevista, el expediente se envía a Madrid. “Puede ocurrir que tarde entre cuatro o cinco meses en darle entrada”, añade Calderón. Pasado un año, aproximadamente, el solicitante es requerido para presentar en la Comisaría de Extranjería de la Policía Nacional en Donostia los documentos que acrediten que cumple los requisitos necesarios para obtener la nacionalidad.

La solicitud aprobada, tarjeta de identidad de extranjero, certificados de empadronamiento y de nacimiento, antecedentes penales del país de origen, nóminas, vida laboral, contratos de trabajo, certificado de nacimiento de los hijos menores de edad, etcétera…

Pasado un mes – aunque no se puede hablar de plazos fijos – , se vuelve a requerir la presencia del interesado para una segunda entrevista en la que, según explica León, “les interesa saber cuál es tu situación personal”.

Un paso más superado, pero todavía hay que armarse de paciencia y esperar como año y medio hasta saber si se ha conseguido la nacionalidad. Y un día, mirando el ordenador, llega la buena nueva, al menos, en los casos de los protagonistas de esta historia. León, que actualmente trabaja en una residencia, fue gritando por los pasillos “¡Soy español! ¡Soy español! Alguno me miró un poco mal”, bromea. Maridueña, por su parte, llamó a la asociación. “Estaba emocionado”, recuerda Rocío Calderón.

Esa felicidad supone, en palabras de Jaime, “quitarse un gran peso de encima”, pero viene precedida siempre de días de incertidumbre y temor “a que no te la den”. La demora, siempre presente en la tramitación, hace a quien solicita la nacionalidad temer siempre lo peor. “Es la zozobra de por qué tarda tanto”, admite León. Sobre todo, si se está en el paro cuando se espera la respuesta, aunque ésta no sea una causa válida para denegar la nacionalidad, como era el caso de los dos en ese momento.

Actualmente, Jaime León está en proceso de que su hija Alejandra, que ahora tiene diez años y llegó hace cinco, obtenga la nacionalidad. Desde que su padre la obtiene, dispone de seis meses para solicitarla. Todo es mucho más rápido.

Roberto Maridueña, en cambio, ha solicitado al Consulado el permiso para que su hija, que reside en Ecuador, venga al País Vasco. “La ventaja es que, ahora, al tener la nacionalidad, la niña viene también con la nacionalidad reconocida”, admite. Su otra hija Ibane, de siete años, es vasca de nacimiento.

Ellos han tenido suerte, pero muchos que, incluso, pudieron comenzar su expediente antes de que lo hicieran León y Maridueña, todavía no tienen respuesta. Calderón advierte: “Ahora, más o menos, están todavía resolviendo los expedientes de 2008”.

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