GENTE CORRIENTE
Aechi Abrcan: «La de pescador es una profesión sin futuro»
El Periodico, , 12-09-2011Pescador. Cada noche sale a navegar en aguas de la Barceloneta. Si no pesca, no cobra. Es la ley del mar.
Nacido en Alhucemas hace 44 años, Abrcan lleva dedicándose a la pesca desde que era un niño. Primero, en su Marruecos natal, y, desde hace ocho años, en aguas de la Barceloneta, donde, noche tras noche, observa impotente cómo el oficio del que está prendado agoniza. –Cuenta que el mar está mal. –Mucho. Si sopla el levante y no sales, no cobras, aunque tú te hayas pasado la noche en el muelle igual esperando a que el patrón decida si salir o no. Otras noches, aunque sales, no pescas. Y, claro, tampoco cobras. –Vaya… –Y hay un tercer escenario que provoca aún más impotencia. Cuando sales, pescas, y después ves que el pescado no vale nada. ¿Sabes a cuánto hemos vendido hoy los jureles? –¿A cuánto? –A tres euros la caja. ¡A tres euros! –Eso es muy poco, imagino. –¡No es nada! Piensa que en una caja hay 10 kilos. Y claro, los marineros vamos a partes. Así, si el armador no gana o gana poco, imagínate nosotros… Muchos viernes, el día que cobramos la semanada , volvemos a casa con las manos vacías, o casi. –Y en casa no lo comprenden. –¡Claro que no! A mi mujer la tengo siempre enfadada. ¡Cada día! Tenemos cuatro hijos, ella no tiene trabajo y no entiende que me pase toda la noche fuera de casa y vuelva sin dinero o con tan poco… –También es comprensible. –Sí, sí, claro. Antes, cuando había pescado, ganabas pasta. Hace unos años el pescado se pagaba mejor y podíamos vivir. Pero ahora… En casa somos seis y solo trabaja una de mis hijas, que gana muy poco, y yo, y pagamos 850 euros de alquiler. La situación es insostenible. –Visto el panorama, ¿no ha pensado en cambiar de profesión? –A mí me gusta estar en el mar más que en tierra. Siempre he vivido del pescado. ¡No tengo oficio! Tampoco sé hacer otra cosa más que pescar. –Ser pescador es un oficio. –Bueno, sí…, pero sin futuro. –Hablando de futuro, el barco en el que navega, el Segre , está a punto para el desguace… ¿cuándo lo retiren, qué planes tiene? –Buscar otro barco, y, si no lo encuentro, al paro. Al menos en el paro tienes un sueldo fijo cada mes. –¿Hace mucho tiempo que navega en el Segre ?–Cuatro años. En el tiempo que llevo aquí he trabajado en tres barcos distintos. El primero, lo vendieron fuera. El segundo… también. Y ahora estoy en este, que está a punto de ir al desguace. Pero bueno… por el momento aquí estamos, resistiendo.
–¿Cómo es una noche cualquiera? –Salgo de casa cada tarde a las siete y media. Llego a la Barceloneta a las ocho, me tomo un cortado y a las ocho y media ya así estoy aquí en el muelle, esperando… –¿Esperando a…? –A que el patrón decida que es el momento de salir. Si hace mal tiempo, nos podemos pasar horas a ver si mejora… Y si al final el patrón dice que no salimos, pues para casa. –¿Eso pasa mucho, estar en el muelle esperando horas, y no salir? –Un montón… Pero bueno, esos días te vas a casa e intentas dormir algo. –¿Cuántas horas duerme al día? –Cuatro, cinco… depende. –¿Solo cuatro o cinco? –Sí. Bueno… en casa. En el barco, si no hay trabajo, también dormimos. –¿En un barco tan pequeño y con tantos tripulantes, se duerme bien? –Sí. ¡Mejor que en casa! –Si dice esas cosas, no me extraña que su mujer se enfade… –Es broma, hombre. Si no nos lo tomamos con humor… –También tiene razón. Veo que hay muchos compatriotas suyos trabajando en el muelle. –¡Muchísimos! Casi todos los hombres jóvenes que trabajan aquí son de Marruecos. Yo tengo trabajando aquí a mis cuatro hermanos. –La pasión por el mar le viene de familia, ¿entonces? –Sí. Yo vine aquí por mi hermano. Él vive aquí desde hace 24 años. Ahora trabaja en tierra, remendando redes, pero ha trabajado siempre en el mar… Él fue quien me buscó un contrato. Yo viene aquí con contrato, ¿eh? No en patera, ni nada de eso. –Sus hijos, ¿seguirán sus pasos? –No, no. Ellos no. Mis hijos han estudiado todos. Mejor.Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)
(Puede haber caducado)