Las secuelas de los disturbios afectan a ecuatorianos

El Universo, 10-09-2011

A un mes de los disturbios ocurridos en Londres entre el pasado 6 y 10 de agosto, retomar la vida es difícil para numerosos afectados por los incendios que los dejaron sin un techo. Entre ellos está una pareja de ecuatorianos, Grace Martínez y Marcelo Ponce, quienes residían en la zona de Tottenham, en la periferia norte de Londres en los dos últimos años. Ellos son los únicos connacionales (los dos trabajan en limpieza) afectados por la ola de ira y vandalismo que conmocionó a la ciudad.

El edificio donde vivían está en ruinas, del cual apenas tuvieron tiempo para huir junto a dos sobrinos. “Fue una pesadilla. Nos abrazamos y no hacíamos más que llorar y llorar. Nos habíamos quedado sin nada, en la calle”, rememora Grace.

El distrito de Tottenham es una jurisdicción que está entre las diez áreas más pobres del país, conformado por gente obrera, con una tasa de desempleo que dobla la de Londres.

El distrito no figura entre las barriadas preferidas por los ecuatorianos afincados en la capital británica. Predominan los inmigrantes subsaharianos, del este de Europa. Los compatriotas llevan cerca de una década en la zona. Y no se han mudado de ella después de las explosiones de violencia callejera.

Las indemnizaciones a los afectados aún tardarán en llegar (la oficina de la Secretaría Nacional del Migrante –Senami– facilita a la pareja asesoría jurídica). Las autoridades locales les ayudaron a ubicar un apartamento sin amueblar con un alquiler similar al que pagaban en el piso incendiado (1.200 dólares). La ropa que visten fue donada por cadenas de almacenes. Los víveres para alimentarse durante los primeros días, también.

La normalidad que un día les arrebataron no consigue instalarse todavía en su vida. En sus palabras cuesta hallar algún atisbo de ilusión. Londres ya no arde, pero Grace y Marcelo preferirían marcharse.

Ayer, cientos de personas despidieron en un funeral privado a Mark Duggan, cuya muerte a tiros por la Policía en circunstancias no esclarecidas sirvió de detonante de los disturbios registrados en el Reino Unido.

Duggan falleció el 4 de agosto, a los 29 años, por disparos de la policía cuando viajaba en un taxi que detuvieron unos agentes en el barrio de Tottenham, en el norte de Londres.

Una pequeña manifestación de protesta por su fallecimiento, realizada en la tarde del 6 de agosto cerca de la comisaría de esa área londinense, derivó en una ola de violencia callejera sin precedentes en el Reino Unido.

Los graves disturbios, en los que se quemaron edificios enteros, vehículos y se saquearon comercios, se propagaron a otros barrios de Londres y a otras ciudades del país, y hasta la fecha se han saldado con más de 2.700 detenciones.

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