El día en que los bomberos no apagaron los incendios

Se cumple un mes del comienzo de los disturbios que asolaron Londres y otras ciudades durante varias noches mientras los afectados tratan de reponerse de sus pérdidas

ABC, reuters / londres, 08-09-2011

Los daños causados por los disturbios en el barrio londinenses de Tottenham que azotaron durante varias noches la capital británica apenas se ven, pero las personas y los negocios afectados por los saqueos e incendios aún luchan por regresar a la normalidad.

La calle principal que atraviesa Tottenham, donde comenzaron los disturbios en la noche del 6 de agosto, se llena de tráfico y compradores. Solo quedan algunos edificios tapiados, señal de los saqueos e incendios provocados por de los alborotadores.

Pero algunos vecinos, obligados a abandonar sus casas quemadas, aún siguen viviendo en hoteles y los comerciantes buscan la forma de remontar el vuelo. Patricia Fisher, de 44 años, no puede contener las lágrimas cuando recuerda la noche en que huyó junto a su novio de su vivienda, al arder la tienda de alfombras situada debajo de ellos.

«Escuchamos el ruido de las ventanas de la tienda, la gente entraba y robaba las alfombras. Mi novio llamó a los bomberos, pero dijeron que lo sentían: no podían venir», asegura Fisher.

El edificio completo fue evacuado y será demolido, pero nadie resultó muerto. Fisher y su novio son dos de las 65 personas que vivían por encima de la tienda y se quedaron sin hogar. Desde entonces, vive en un hotel, pero espera regresar a Tottenham.

Los disturbios comenzaron a raíz de la muerte del joven Mark Dugganen un tiroteo con la policía. Según la policía, Duggan abrió fuego contra los agentes, pero una investigación posterior reveló que no había pruebas concluyentes de que hubiera disparado contra ningún oficial.

La respuesta de las autoridades provocó dudas sobre la capacidad de Londres para albergar los Juegos Olímplicos de 2012. Hasta que llegue la gran cita deportiva del próximo año, Reino Unido se esfuerza por condenar a los culpables y indemnizar a los afectados.

El viceprimer ministro británico, Nick Clegg, se reunió la pasada semana con un grupo de víctimas para discutir con ellos los problemas que surgen en la recuperación. Los vecinos de Tottenham expresaron su temor a que las ayudas y el buen trato que están recibiendo desaparezcan a medida que pase el tiempo.

«La gente simpatiza con nosotros y esperan que todo vuelva a funcionar», declara Clyde Williams, presidente una agencia de empleo destruida por el fuego en los disturbios. Desde entonces, ha trabajado desde una casa, pero ha mantenido su actividad con una docena de trabajadores y una facturación de más de tres millones de euros el pasado año. La empresa confía en montar una nueva oficina cerca de la zona.

Basak Kargol, de 25 años, cuya familia regenta el restaurante turco donde Clegg mantuvo la reunión, aseguró que los ingresos han caído desde los disturbios. Los clientes locales siguen acudiendo allí, pero no vecinos de otras zonas. «Antes trabajábamos por las tardes, pero no lo haremos más», explica.

El restaurante no quedó dañado en lso disturbios, pero las pérdida de ingresos durante los cinco días de su cierre fueron notables. Ahora Kargol medita regresar a su Turquía natal: «Si esto hubiera ocurrido en Estambul, la policía hubiera detenido a los alborotadores».

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