BEASAIN
Los musulmanes despiden el Ramadán
Se rompió el obligado ayuno con la cena compartida por magrebíes, senegaleses y paquistaníes
Diario Vasco, , 31-08-2011La plaza cubierta acogía al anochecer del lunes un acto inusual hasta la fecha pero reflejo de una de las realidades de la sociedad del siglo XXI. Un centenar de musulmanes, residentes en Beasain y en el Goierri magrebíes, senegalés y también un grupo de paquistaníes se reunían para despedir el Ramadán, en un acto familiar a través del cual se rompía el ayuno, dando paso a la importante festividad de ‘Eid al Fitr’.
La cita había sido organizada por las asociaciones Bategite e Irribarre en colaboración con el Ayuntamiento beasaindarra.
Durante el mes de Ramadán, en el que se conmemora la revelación del Corán al profeta Mahoma hacia el año 610 D.C., el musulmán adulto no puede comer, beber, fumar ni mantener relaciones sexuales entre el alba y el ocaso. La cita de la plaza cubierta festejaba el fin de este periodo.
El saludo ‘Salam’ (que estés en paz) era el que más salía de los labios de unos rostros sonrientes en la plaza cubierta. Una buena ocasión para saludar a los amigos y conocidos.
Pero la reunión no se limitaba a la comida también era un momento para orar. El acto arrancaba con el ‘Azan’ o ‘Adan’ (canto de llamada para orar y en este caso también anunciando la ruptura del ayuno) que en las mezquitas lo canta el imán. En Beasain lo interpretó uno miembro de la comunidad musulmana.
A continuación, la presidenta de la asociación Irribarri explicaba lo que suponía este mes noveno del calendario lunar, el más importante para la comunidad musulmana. Subrayó que debe de servir para promover valores como el de la solidaridad, el compartir…
Para entonces las mesas dispuestas a lo largo de la plaza se encontraban repletas de comida y, alrededor de ellas, musulmanes de todas las edades dispuestos a dar buena cuenta de la ‘harira’ sopa de garbanzos, fideo y huevo, del arroz al modo paquistaní, de los dátiles, empanadillas rellenas de pollo y de atún… Se repartieron crepés de chocolate, pastas marroquíes y una refrescante bebida senegalesa realizada con agua, azúcar, hielo y las flores del Bisap (Hibsiscus), bebida que, según comentaban, «cuenta con grades propiedades para la salud».
Mientras degustaban los diferentes productos, por turnos, en uno de los txokos de la plaza y sobre una alfombra y siempre en dirección a La Meca, fueron orando.
Fue una fiesta que también pretendía unir, acercar a las distintas culturas, a aquellos que por circunstancias de la vida se han visto obligados a abandonar sus países con los habitantes del municipio acogedor. Por eso tampoco faltaron las melodías de los diferentes países allí representados.
Liberados del peso del Ramadán, los musulmanes despedían este importante periodo hasta el 24 de julio en que nuevamente arrancará el Ramadán correspondiente al año 2012.
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