Álava

Zaramaga prepara una reunión entre los vecinos y los impulsores de la mezquita

Las 45 familias que viven junto a los viejos vestuarios de La Vitoriana piden «toda la información sobre el proyecto»

El Correo, IOSU CUETO VITORIA., 30-08-2011

Los vecinos que viven junto junto a los viejos vestuarios de La Vitoriana, en Zaramaga, se reunirán la próxima semana con los miembros de la comunidad pakistaní que proyectan abrir una mezquita en ese espacio. Como avanzó EL CORREO en exclusiva, el colectivo se ha fijado en ese local vacío de la calle Puerto de Barazar frente a los campos de fútbol para habilitar su centro de culto. Los promotores ya intentaron impulsar un proyecto similar en la calle Martín Olave del mismo barrio, aunque al final decidieron buscar una alternativa tras la polémica vecinal generada por el proyecto.
Los residentes de Puerto de Barazar confesaron ayer a este periódico que se habían quedado «sorprendidos» al conocer que se planeaba la mezquita en su manzana a través este periódico. Una de las vecinas de los tres portales que lindan con los antiguos vestuarios deportivos en los que viven 45 familias aseguró que «pediremos toda la información posible, en lugar de que negocien a nuestras espaldas. De hecho, una persona ya ha llamado al Departamento de Urbanismo del Ayuntamiento para pedir explicaciones».
Ante las dudas generadas, el presidente de la asociación de vecinos Iparralde, Fernando Cuesta, aseguró ayer que su agrupación quiere celebrar una reunión con los vecinos afectados «para intentar aportar todos los datos posibles y hacer lo que siempre hemos hecho: buscar la mejor convivencia entre los residentes en Zaramaga y la comunidad pakistaní».
En ese encuentro del próximo martes estarán tanto los residentes de Puerto de Barazar como los promotores de la mezquita. «Vamos a decirles que vengan, que participen, porque la mejor manera de resolver las cosas es que expliquen qué va a pasar en ese lugar cuando abran el local religioso. Lo ideal es que estuvieran los impulsores del plan, porque eso da más confianza», agregó.
El propio Cuesta dio por hecho que el lugar elegido puede ser el adecuado. La razón principal, explicó, es que la lonja de Martín Olave era privada, mientras que los vestuarios de La Vitoriana son municipales y disponen de mayor amplitud en el exterior. En principio, el Consistorio entregaría la gestión del local a cambio de un alquiler. «Digamos que el Ayuntamiento tiene la sartén por el mango. Si hay el más mínimo problema y la gente se queja les van a cerrar la mezquita. Así de claro», subrayó.
Contactos
Precisamente fue Sajid Ali Hurmat, representante del colectivo pakistaní en Vitoria, quien sostuvo que había mantenido diferentes contactos con representantes vecinales de Zaramaga y con portavoces del Ayuntamiento «y entre todos hemos considerado que ese local puede ser el adecuado. Esperamos cerrar el asunto en septiembre».
La lonja de Puerto de Barazar reúne los requisitos que pedían las diferentes partes implicadas durante la polémica que comenzó hace más de tres meses: es amplia y con capacidad para dar cabida a un importante número de fieles y se encuentra en una calle con aceras anchas, con lo que pueden transitar ciudadanos a pesar de la afluencia que genere la mezquita. En la anterior de Martín Olave, en cambio, «iban a poner el centro de culto en una vía estrecha y en la planta baja de un bloque de pisos», recordó Cuesta.
En todo caso, la apertura de la mezquita no será sencilla. Y más si se tiene en cuenta la intrincada tramitación municipal, a la que hay que sumar el abanico de sensibilidades que conviven en el Ayuntamiento. El asunto debe ser aprobado por la comisión de Urbanismo y por el pleno, donde están los 27 concejales del PP (9), PNV (6), PSE (6) y Bildu (6). El Consistorio debe modificar el uso del local de Puerto de Barazar, que hasta ahora ha sido deportivo, y tendría que estar calificado como social para que el proyecto tuviera luz verde.
Los vecinos de Puerto de Barazar reconocieron ayer que cuando se enteraron de que la mezquita podía abrirse junto a sus casas les había sentado «como un tiro». «Aquí tenemos el cementerio, los campos de fútbol, una iglesia… esto es tranquilo y con la mezquita vendrá mucha gente que no conocemos de nada».

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