Los rumanos que malviven en un solar de Poblenou rechazan ayuda del Ayuntamiento
El Mundo, , 29-08-2011JORDI RIBALAYGUE / Barcelona
En el cruce de la calle Pamplona
con Llull, en el Poblenou barcelonés,
una cerca metálica y unmadero
remendado en una puerta endeble
rodean un solar con hechuras de
abandono. Desde que derribaran no
hace más de cuatro años la casa que
ocupaba el chaflán, el descampado
es escenario de estampas miserables.
La esquina ha sido terreno
donde abandonar muebles, alternativa
socorrida para aliviar la vejiga y
taller improvisado en el que desmontar
aparejos y arrojar cables,
quincalla y otras baratijas rescatadas
de los contenedores.
Un campamento de rumanos de
etnia gitana se asentó en el solar hace
menos demedio año. En el vecindario,
se oyen quejas por la suciedad
y algunas peleas que, de vez en
cuando, alborotan el asentamiento,
donde habitan entre seis y ocho personas,
según cifras del Ayuntamiento
de Barcelona.
Un portavoz municipal explica
que los servicios sociales y la Guardia
Urbana acudieron por primera
vez al lugar poco antes del verano
para intentar aplacar el desasosiego.
Sin embargo, el terreno es de propiedad
privada, lo que dificulta la tarea
al Consistorio, que ha reclamado sin
éxito al dueño que adecente la parcela,
donde los hierbajos se levantan
varios palmos sobre el suelo y elmal
olor es evidente. «Hay ratas y en el
portal tenemos moscas y mosquitos
», protesta Ramon, que vive en
una escalera colindante. El hombre
atestigua que el dueño también ha desatendido los requerimientos de
los vecinos: «Habré hablado con él y
los Mossosmás de 10 veces. Le dije
que debería vallar el solar con ladrillos,
pero me contestó que eso era
mucho dinero».
El Ayuntamiento añade que los
asistentes sociales han ofrecido auxilio
a los indigentes, que han declinado
las ayudas.Un portavoz asegura
que los equipos de limpieza han
intervenido en los alrededores del
campamento, pero no disponen de
permiso para acceder al recinto donde
los romaníes malviven. «No se
meten con nadie y buscan chatarra,
pero lo que cabrea es que hagan hogueras
», confiesa un trabajador de
unas oficinas. «Por la mañana los vemos
en el bar, pero tienenmala cara;
deben de pasar hambre», apostilla.
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