Detenido por torturar a su novia para prostituirla

La víctima, de 17 años, fue golpeada y obligada a beber agua con sal cada 15 minutos Estuvo encerrada en un piso de Usera dos días

El Mundo, L. F. DURÁN, 29-08-2011

Encerró a su novia, la pegó y la forzó a beber agua con sal cada 15 minutos durante 48 horas. Así torturó Mihai, un hombre de nacionalidad rumana de 25 años, a su pareja de 17 años con el fin de obligarla a ejercer la prostitución en un polígono de la capital. Llevaban en Madrid sólo dos días para hacer turismo pero el propósito del hombre era otro. Sin embargo, la adolescente pudo escaparse del piso donde estuvo cautiva, situado en el número 14 de la calle de Isabel Fornieles de Usera. Deambuló por la calle hasta que escuchó a una pareja rumana que la trasladó a comisaría. Su novio, de 25 años, y con varios antecedentes policiales en España, fue detenido bajo la acusación de los delitos de malos tratos en el ámbito familiar, detención ilegal, trata de seres humanos con fines de explotación sexual, falsificación documental y otros delitos relacionados con la prostitución. El arrestado ya está en prisión. La Policía no tiene pruebas para pensar que Mihai trabajaba para alguna de las redes mafiosas que manejan la prostitución en la región.

La joven escapó de su cautiverio el domingo 21 de agosto. Ese día la chica se encontró con una pareja de rumanos que caminaba por Usera y que vivía en Coslada. Finalmente, decidieron llevarla a la comisaría de su localidad. La joven explicó a los agentes que había conseguido escapar de una vivienda donde había estado encerrada varios días.

Inmediatamente fue trasladada hasta un hospital donde fue atendida de varios hematomas y contusiones. También presentaba un colapso en los riñones por haber bebido mucha agua con sal. Dos días después fue dada de alta.

La menor señaló que el pasado día 18, coincidiendo con la llegada del Papa, había viajado de Rumania a España de vacaciones en compañía de su novio, Mihai, con el que llevaba saliendo unos tres meses.

Una vez en la capital, la pareja realizó varias visitas por la ciudad sin ningún problema pero, al tercer día, su novio le dijo que debía prostituirse en un polígono para saldar la deuda que había contraído debido al viaje.

Ante la negativa de la chica, su pareja la agredió y la encerró bajo llave en una vivienda situada en el barrio de Usera. Como «castigo» y hasta que accediera a prostituirse, debía beber un vaso de agua con sal cada quince minutos, sin ingerir ningún otro alimento.

Dos días después, y en un momento en el que el presunto agresor se ausentó del domicilio, la chica consiguió romper la cerradura de la habitación donde estaba encerrada. Luego salió del piso por la puerta y trató de explicar a varias personas lo que le había ocurrido. Nadie le entendía hasta que escuchó a dos jóvenes que hablaban en rumano y pudo explicarles lo sucedido.

Con la información obtenida, los investigadores consiguieron ubicar el domicilio donde había estado recluida y establecieron el correspondiente dispositivo para localizar a su pareja. Pocas horas después, Mihai era detenido. Los agentes comprobaron que el arrestado había proporcionado a la menor documentación falsa como mayor de edad, dado que la familia de ella no había otorgado el permiso escrito que las autoridades rumanas exigen a los menores para poder abandonar el territorio nacional. El grupo VI de la Brigada Provincial de Extranjería y la Policía de Coslada han llevado el caso.

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