Vitoria canta y baila con acento brasileño

La sala Plaza del Artium acogió ayer el taller musical 'Una sola voz', una actividad enmarcada en el ciclo cultural sobre Brasil

El Correo, ARABA/ÁLAVA, 24-08-2011

La voz grave de Jesús María Alegría resuena por encima de las otras catorce que entonan la melodía ‘Oh When the Saints’, un clásico del gospel americano, dirigidos por la cantante brasileña Vanessa Borhagian. Están todos sentados en círculo, y alguno marca el ritmo con el pie sobre el suelo de la sala Plaza del Artium. Pueden parecer miembros de una coral o un grupo de amigos. Sin embargo, estas personas participaron ayer en ‘Una sola voz’, un taller de canto que forma parte del programa de actividades de las jornadas culturales que este año acerca Brasil hasta la capital alavesa. Durante más de hora y media, los asistentes a este cursillo realizaron ejercicios de respiración, técnicas de canto y entonaron una melodía indígena que puso el broche final.
El curso dentro de un ciclo organizado por la empresa Icono, y que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento vitoriano y la embajada brasileña comenzó con varios juegos para «perder la vergüenza y soltarse un poco», como comentó Borhagian, conductora del taller. Un juego de combinar movimientos y preguntas y otro que consistía en coger un papel atado a la espalda del otro jugador desataron las carcajadas de los asistentes, que poco a poco se iban acomodando.
Sabine y Roberto son dos brasileños afincados en Vitoria desde hace tres años que participaron ayer en la divertida iniciativa. Son profesores de capoeira en un gimnasio de la capital vasca y, aunque en este baile típico brasileño también se canta, «no tenemos la técnica, y para eso hemos venido, para aprender».
Melodía indígena
Muchos de los asistentes ya tenían relación con la música, como Sonia, que ha realizado un máster de musicoterapia y que llegó desde Miranda de Ebro, o Irene, que canta en una coral y que ayer se acercó hasta el centro-museo Artium, más que nada, «por curiosidad».
«Tú abre un poquito más la boca», corregía Vanessa a una de sus alumnas temporales mientras entonaban las primeras notas. Antes ya habían realizado varios ejercicios de respiración para entrenarla antes de cantar. Pero lo mejor estaba por llegar. Repartidos en dos grupos, cada uno con una melodía diferente, entonaron una canción indígena que acompañaron con unos pases de un baile para finalizar con un gran aplauso que puso la guinda a una amena jornada. Lo que más le gustó a Estibaliz fue «la manera de comunicar de Vanessa, que hace todo muy divertido, además del baile final que ha sido muy bonito».
Pasacalles de maracatu
Ya por la tarde fue el turno del pasacalles de maracatu, una antigua expresión cultural afro-brasileña que llenó de ritmo y alegría las principales calles de la capital alavesa. Los timbales, bailarinas y animadores empezaron con algo de retraso desde la plaza de España y continuaron por la calle Postas, Dato, San Prudencio, Fueros, plaza de Los Fueros y Postas de nuevo para desembocar en su punto de salida, donde tuvo lugar un espectáculo también de maracatu. El ambiente animó a mucha gente a moverse y a disfrutar de la esencia de Brasil.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)