«Han sido los veintiocho días más duros de mi vida»
Diario Sur, , 18-08-2011Aplausos, emoción y lágrimas contenidas. Sid Hamed Bouziane no se lo creía y los miembros del 15 – M, que han estado acampados pidiendo su libertad, tampoco. «Gracias, gracias», repetía a todos los que le rodearon para abrazarle a su salida del Centro Internamiento de Extranjeros (CIE) de Capuchinos, donde ha permanecido casi un mes a la espera de ser deportado a su país. Ayer por la tarde, el Gobierno comunicaba al abogado del joven argelino de 28 años la suspensión de la expulsión y ordenaba ponerle en libertad para que pueda celebrar su matrimonio civil con su novia Candela, con la que se casó el pasado sábado en el CIE por el rito musulmán.
«Han sido los veintiocho días más duros de mi vida». Visiblemente emocionado, Bouziane trataba de resumir de esta manera la incertidumbre con la que ha vivido estos días su reclusión, sin saber si se le iba a conceder el asilo político que solicitó por el peligro que corre de ser represaliado por el Estado argelino, que ya ha asesinado a tres de sus hermanos opositores del régimen. Cuando su petición fue rechazada, Bouziane pensó que su vida se había acabado. Pero ayer volvió a recuperar la sonrisa. Su abogado, José Cosín, consiguió paralizar la orden de expulsión para que el joven pueda contraer hoy matrimonio civil con su novia y así poder regularizar su situación legal en España.
«No lo esperaba. Estoy muy sorprendido y muy agradecido a todos los que me han estado apoyando», aseguró Bouziane en referencia a los miembros del 15 – M, que han estado once días acampados en la plaza de Capuchinos exigiendo su libertad.
«Desde hace una semana no se nada de mi familia. Aquí no me han tratado mal, pero esto es una cárcel. Mis compañeros (los internos del CIE) se han alegrado mucho de mi libertad, pero se han quedado muy tristes porque ellos todavía están dentro», se lamentó.
El ‘caso Bouziane’ se ha convertido en uno de los símbolos de lucha del movimiento 15 – M en Málaga. Cuando sus miembros conocieron que iba a ser expulsado acamparon ante el CIE para detener su deportación. Fue hace once días. La policía los intentó desalojar y los ‘indignados’ denunciaron que lo hicieron de forma violenta e interpusieron una denuncia contra los agentes. Días más tarde cuatro de ellos fueron detenidos cuando trataban de impedir de nuevo la deportación del joven argelino.
La liberación de Bouziane colmó de alegría al centenar de personas que lo esperaban. «Todo esto ha merecido la pena. El caso ha tenido muchos apoyos y una repercusión nacional desde el principio, porque estaba clarísimo», aseguró Laura Rueda, miembro del colectivo, quien advirtió, no obstante: «Esto no ha acabado. Vamos a seguir luchando para que cierren todos los CIEs del país, porque ninguna persona es ilegal».
Rueda aprovechó para pedir que se retiren los cargos contra los cuatro personas que fueron detenidas, «porque no estaban haciendo nada». Tras la liberación de Bouziane, los ‘indignados’ comenzaron una asamblea para valorar el resultado de su lucha y plantear futuras acciones reivindicativas.
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