Malabares para una boda en Araia

El Correo, N. ARTUNDO, 15-08-2011

El circo es mucho más que una carpa. Las habilidades de los malabaristas, la agilidad de los acróbatas y la versatilidad del clown se suman en todo un lenguaje artístico que permite construir piezas como ‘Circus Klezmer’. Esta noche, a las diez y media en el polideportivo Arrazpi Berri de Araia, Adrian Schvarzstein y sus nueve compañeros contarán una divertida historia, de una manera tan original como universal.

«Hay una trama, una dramaturgia, unos personajes y se ambienta en un pueblo del este de Europa, en un lugar indeterminado, antes de la última Guerra Mundial. Esto es así porque con el conflicto desaparecieron unos pueblecitos, que eran los de los judíos, donde queremos contar la vida cotidiana, una boda donde los vecinos se pelean y demás», relata el artista nacido en Argentina y afincado en Barcelona.

Dentro de este concepto, resulta clave la música que da nombre al montaje. «Era habitual en las bodas y en todos los eventos que acompañan a la vida de la comunidad, un poco como la de los gitanos del Este. Están emparentadas, con ritmos alegres y a veces melancólicos o tristes. Se ambienta en un ‘shtetl’ judío, pero es válido para cualquier población», indica Schvarzstein.

Dentro de la pieza, «la participación del público es fundamental para intentar resolver todos los problemas que causa esta boda». Aunque, en realidad, los embrollos los provoca el personaje del argentino, el loco del pueblo. «Soy el que pierde los anillos de boda y no la podemos celebrar hasta que el público nos ayuda», apunta el director de un proyecto que permanece absolutamente vivo tras siete años. Y es que en él se van alternado algunas partes en función de los cambios de intérpretes, pero siempre con un cuidado exquisito de las impresionantes artes circenses. «A veces se puede romper una botella, que es humano, pero lo integramos en el argumento».

Acrobacia aérea

¿Y qué pinta Chagall en todo esto? «Muchísimo, porque aparte de pintar como lo hacía es un gran inspirador para este espectáculo. Tiene una serie de cuadros preciosos basados en el circo, pero también otros donde cuenta las leyendas de su pueblo, de su ‘shtetl’ en Rusia. La arquitectura de sus obras se asemeja mucho a la nuestra, sobre todo en las de bodas, donde la novia siempre está volando, con un largo velo blanco, un poco como un sueño. Nosotros lo contamos con un número de circo, de acrobacia aérea, con una luces azules que también son muy ’chagallianas’».

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