Internacional

«El problema es que hay niños que ya son padres»

Las imágenes de barbarie y el inicio de los «juicios-exprés» a adolescentes confirman el temor sobre la pérdida de valores en la sociedad británica

ABC, esteban villarejo / manchester, 12-08-2011

Moss Side es uno de los «inner city» del gran Manchester. Uno de esos «barrios marginales» de la capital del norte inglés que alumbró al mundo la Revolución Industrial cuando era conocida como «Cottonopolis». La tasa de paro (15 por ciento, según el ayuntamiento de Manchester) casi dobla la media de la ciudad, tiene la mayor tasa de pobreza de niños menores de 16 años, los peores niveles educativos y la mayor densidad de población o uno de los mayores porcentajes de los segmentos 15-19 y 20-24 años en la campana de Gauss.

Tras veinticinco minutos de trayecto, el autobús 101 que parte del centro de Manchester nos deja en Princess Road, arteria principal de Moss Side que hace 30 años protagonizó los peores disturbios acaecidos en Manchester hasta que el pasado martes una legión de vándalos —muchos de ellos adolescentes— sembró el caos y el pillaje en el mismísimo centro de la ciudad.

En Moss Side no es raro ver a jóvenes madres (15-16 años) paseando a sus bebés por sus aburridas calles. «Esa es una de las claves. Hay muchos niños que tienen niños y así es difícil educar. Son “niños padres de niños”, y eso no es lo más recomendable», opina la tendera de la panadería Mario’s, una británica orgullosa de su barrio.
Bicicletas para escapar

Una de las características de la jornada de pillaje del martes en Manchester fue la alta presencia de esos jovenzuelos que ataviados con ropas deportivas y con bicicletas para la escapatoria se hacían con todo material tecnológico, deportivo o de moda a su alcance. También sucedió en Londres, Birgmingham y demás ciudades. Testigos presenciales del saqueo en el centro de Manchester relatan a ABC cómo algunos de sus padres eran cómplices y aguardaban con carritos o bolsas para poner a buen recaudo el botín. «Incluso les espoleaban», nos comentan.
Detenido con su profesor

La evidencia de esta idea, con los vídeos difundidos y el inicio de los primeros «juicios-exprés» a los detenidos, ha puesto en alerta social al Reino Unido. Un niño de 9 años es el de menor edad de los hasta ahora detenidos. Otro de 11 años fue arrestado junto a… ¡uno de sus profesores! de la escuela primaria de Stockwell Road, en el sur londinense.

¿Qué pasa con la educación de nuestros hijos?, se pregunta la sociedad británica. Un fantasma que no es nuevo: hay que recordar el estupor causado cuando en 1993 dos niños de diez años secuestraron y mataron a otro de dos en Liverpool. En las páginas del diario «The Guardian» reflexionaba ayer Shaun Bailey, mediador de jóvenes conflictivos: «Hemos fracasado a la hora de enseñar a nuestros hijos que la cultura del subsidio es errónea y ahora lo estamos pagando».

Disciplina, responsabilidad, desestructuración familiar o autoridad paternal son ideas fuertes del debate. «Durante estos años ha habido una erosión de la autoridad, los padres tienen mucho cuidado de no enfadar a sus hijos. Tienen miedo acerca de cómo reprenderles», nos explica Clasford Stirling, educador social en un centro deportivo. «Los profesores ya ni castigan a los alumnos, los niños de hoy en día no temen a sus padres y no les importa si la Policía le mete entre rejas», sentencia. El recorte de los «clubes juveniles» para atender a chicos problemáticos es otra de las causas que se esgrimen estos días para explicar cómo un niño de 11 años puede arrojarse al vandalismo.

Proseguimos nuestra visita por Moss Side. En Claremont Road el libio Mahmud regenta una carnicería «halal», cuya carne cumple los preceptos del Corán. Para él los disturbios sólo tienen una explicación: «Los musulmanes no participamos en esas cosas. No hay poder en las familias cristianas, explica su versión atendiendo al choque de civilizaciones que predice de aquí a una década en el Reino Unido. Mahmud se lamenta por la muerte de tres jóvenes de la comunidad musulmana en Birmingham cuando trataban de defender sus negocios.

Phil, 47 años, sale casualmente con su taza de café al pórtico de su casa situada en Broadfield Road. Recuerda los disturbios de hace 30 años: «La Policía tuvo la culpa, estaba todo el día deteniendo a jóvenes. Además no había trabajo, ni ayudas, nada…. A Phil no le cuesta reconocer que él participó: «Alguna cosa cogí, era joven…»

Moss Side es un barrio que se expandió a principios de siglo. De aquella época data la arquitectura de pequeñas casas adosadas de ladrillo rojo, esparcidas en cuadrículas. Su leyenda de disturbios nació hace 30 años. Esta vez se mantuvo al margen. En Moss Side no hay ni tiendas de deporte, ni de iPhones, ni de moda. Objetos de deseo juvenil.

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