BEGOÑA PÉREZ / Londres

Víctimas colaterales de la ira de los violentos

Tres jóvenes musulmanes mueren atropellados en Birmingham mientras protegían una mezquita y la gasolinera de un amigo

El Mundo, , 11-08-2011

Tariq Jahan estaba a la vuelta de la esquina de la escena segundos antes del accidente en Winson Green, un barrio periférico de Birmingham. Tan pronto como vio un coche precipitarse sobre la acera arrollando a tres individuos, el instinto le empujó a socorrer a los heridos. Para su sorpresa, se encontró a su hijo Haroon tendido en el suelo debatiéndose entre la vida y la muerte. Le practicó un masaje cardiaco, pero ya era demasiado tarde. «Mis manos y mi cara estaba cubiertas de sangre», se lamentaba. Tariq deambulaba ayer por la calle con el gesto desafiante ante los medios de comunicación. Con su manos sujetaba una foto de su vástago con una edad considerablemente menor que sus 21 años, como si quisiera retener su recuerdo girando hacia atrás las manijas del reloj. «Le echo de menos muchísimo, pero pasados dos días todo el mundo se olvidará, a nadie le importará», decía resignado.

Haroon y otros dos musulmanes, Abdul Musavir y Shazad Ali, ambos de 31 años, fueron atropellados mientras defendían su mezquita habitual y la gasolinera de un amigo. Acababan de asistir a la oración de la noche. «Haroon era un chico muy religioso», recordaba un amigo, «un buen tipo y simplemente hizo lo que creía correcto. Los chavales decidieron asumir la responsabilidad por su cuenta para poner fin a la violencia». «Los tres eran muy cariñosos y encantadores. Muy atentos. Quisieron proteger la propiedad de otra gente porque la gasolinera había sido saqueada en la víspera y estaban planeando hacerlo de nuevo», explicaba otro colega citado por el Daily Mail.

La policía detuvo ayer a un individuo de 32 años bajo sospecha de asesinato. Se desconocen las causas que provocaron esta carnicería en plena calle y que el primer ministro británico, David Cameron, consideró «un incidente verdaderamente espantoso». Sus palabras no sirvieron de consuelo a un vecindario donde la tensión era evidente. Anoche unas 200 personas se concentraron en el lugar de los hechos y encendieron velas en señal de duelo ante lo ocurrido, en un ambiente tranquilo aunque consternado.

Los líderes religiosos y el diputado por Birmingham Ladywood, Shabana Mahmood, se vieron obligados a intervenir para calmar los ánimos. «Hemos escuchado a gente hablar de solucionar los problemas con sus propias manos y les estamos pidiendo que se tranquilicen», declaraba Dereck Campbell, un asesor del Gobierno que está orientando al Ejecutivo en el comportamiento antisocial.

Lo cierto es que Birmingham no ha sido el único lugar donde la espontaneidad de los ciudadanos ha intentado complementar la labor de la Policía ante la sensación de desamparo. Ocurrió en Enfield, a las afueras de Londres, donde muchos vecinos se unieron las patrullas en la madrugada de ayer martes.

Algunas imágenes de las revueltas de estos días muestran a civiles corriendo en la misma dirección que los policías, algo que no convence en absoluto a Scotland Yard. «No necesitamos a este tipo de vigilantes que parecen haber bebido mucho y están restando medios a las fuerzas de seguridad para dedicarse a lo que deberían: prevenir los saqueos», alertó el subinspector Steve Kavanagh en declaraciones a Sky News. «Son pequeños grupos de gente. Están frustrados y enfadados. Eso es totalmente comprensible».

Las imágenes divulgadas por videoaficionados han dejado en evidencia a la policía en más de una ocasión. Fue el caso de la paliza que propinaron unos jóvenes a un hombre en Ealing mientras le robaban todas sus pertenencias. En la escena un agente aguardaba refuerzos, pero llegaron demasiado tarde.

Ayer, la policía pidió colaboración ciudadana para identificar a este individuo que permanecía en un hospital luchando por su vida.

Pero los disturbios no sólo han provocado muertes innecesarias sino también cuantiosos daños materiales. Las indeminzaciones que han generado los actos vandálicos superan con creces los 110 millones de libras (113 millones de euros), en virtud de una ley de hace 125 años, la ley de daños producidos por disturbios de 1886. Los ciudadanos tienen ahora 14 días para comunicar los destrozos.

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