Internacional / reino unido
Padres que animan a sus hijos al saqueo
El centro de la ciudad industrial de Manchester se blinda atenazado por el miedo a los vándalos con capucha
ABC, , 11-08-2011Los cuatro jinetes del Apocalipsis se presentaron ayer a las cuatro de la tarde en Manchester. Como alma que lleva el diablo, el carpintero James Hudson se esforzaba por terminar la coraza de madera para proteger el escaparte de una de las tiendas deseadas por los vándalos: telefonía Vodafone. Encargados de taladrar, martillar y serrar los tablones, son los únicos que están haciendo el agosto. «No sabemos si vendrán o no, pero tiene que estar listo antes de cerrar. En dos horas montamos y desmontamos. ¿El precio? Dependiendo de la longitud, pero unas 300-400 libras al día… más o menos, para un pequeño comercio».
Market Street, epicentro de los saqueos en Manchester, ofrece una radiografía perfecta del objetivo de los saqueadores. Las tiendas de moda, informática, telefonía y deporte (Nike y la oficial del Manchester City) son las que se protegen a cal y canto de la amenaza. Las dos sucursales del Banco Santander, impolutas se hallan; los empleados del banco Halifax sacan el dinero de los cajeros automáticos por si el objetivo es otro hoy. Todos los trabajadores del centro comercial Arndale salen atolondrados en torno a las cuatro y media. Escenas que se repitieron en otras ciudades del norte de Inglaterra afectadas por la turbamulta.
«Hoodies»
La presencia policial se redobló en Manchester. La india Manjit nos explica desde la barra de su sandwichería cómo vivió «uno de los peores días en nuestra historia», tal y como tituló el «Manchester Evening News«: «Unas 200 personas se congregaron en torno a Picadilly Garden, vimos cómo niños que deberían tener 10 años entraban también en las tiendas, incluso algunas madres y padres les animaban en el saqueo y recogían lo que robaban». Manjit no teme por su local —«no son bocadillos de pollo lo que quieren»— pero tiene miedo y sobre todo incertidumbre. «¿Qué pasará el fin de semana?».
Ataviados con su atuendo deportivo, capucha —de ahí el apelativo «hoodies» con el que se refiere la población a estos calaveras—, palos y algún cocktail molotov, los vándalos de Manchester, a diferencia de los londinenses, se han atrevido desde el primer momento con el corazón de la ciudad. Y a plena luz del día. Sin embargo, ayer se podía ver a otros jóvenes —con más pinta de Harry Potters— con las escobas en mano, símbolo de la rebelión ciudadana ante el pillaje y el vandalismo.
Un diluvio cayó en la tarde sobre Manchester, otrora bastión obrero, clave en la Revolución Industrial y en la actualidad con 465.000 habitantes. Pero nada de consignas, pintadas reivindicativas o ideología de cualquier tipo. «Esto es puro "hooliganismo”», insiste Manjit
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