Revuelta social | Los protagonistas

'Hoodies' antisistema

Los protagonistas de los disturbios se tapan con capuchas y lucen ropa holgada. Este 'look' les reafirma en su exclusión social.

El Periodico, 11-08-2011

Los llaman hoodies – capucha en inglés – por llevar la cabeza cubierta con la capucha de la sudadera. Visten ropa deportiva, poco ajustada, y, preferentemente, con vistosas zapatillas y gorras de visera de marca. Su sola aparición atemoriza a los adultos porque su imagen se asocia directamente a la de los jóvenes que pertenecen a bandas juveniles que cometen actos criminales. Pero, sin embargo, esta estética gana adeptos entre jóvenes y adolescentes que no tienen relación alguna con las bandas juveniles, precisamente por la demonización que durante años han padecido por parte de la prensa más sensacionalista británica de tendencia conservadora. Es una forma de demostrar la alienación generacional que sienten muchos jóvenes, procedan de un estrato humilde o más opulento.

Pero, obviamente, donde está más extendida esta indumentaria y la actitud que a menudo la acompaña es entre los jóvenes que han crecido en los llamados estates, los edificios de protección oficial, algunos de ellos verdaderos monstruos de hormigón donde se concentran centenares de familias.

Tras el estallido de violencia, la sociedad británica ha comenzado a preguntarse si esto era previsible, si se habían ignorado señales anteriores y si estos disturbios responden a la patente falta de oportunidades que padecen los jóvenes de ambientes más marginales. Sin embargo, rápidamente, no solo la policía, sino líderes políticos como los diputados que representan Hackney o Tottenham, Diane Abbot y David Lamy, respectivamente – ambos con un historial de activismo y lucha contra el racismo institucional de la policía del pasado – han tachado a los saqueadores de «descerebrados» y de «recrearse en el caos».

Este sería el parecer de muchos vecinos de Tottenham; Maho, un joven de 18 años que fue testigo directo de los disturbios explicó a EL PERIÓDICO que los jóvenes «aprovecharon como excusa» el fallecimiento de Mark Duggan, el joven de 29 años cuya muerte a manos de la policía aún no ha sido esclarecida. Estos jóvenes, según Maho, «se animaron» aún más cuando vieron que, tras quemar los primeros coches, la policía «no podía controlarlos». De todos modos, Maho, que estudia construcción, señala que hay una patente desigualdad de oportunidades que ha llevado a una gran frustración. No es un problema exclusivo los jóvenes negros, añade, si bien puede agravarlo, un hecho que reconocen otros vecinos como Chanel, de 19 años, y Kelly de 32. Ambas trabajan para una oenegé cuyo local ha sido afectado.

Las dos chicas creen, sin embargo, que ha habido demasiado condescendencia con estos jóvenes: «Culpan a los recortes y al hecho de que haya menos centros para jóvenes, pero en su día también atacaron estos centros y ya es hora que sean capaces de hacer algo por ellos mismos». Admiten, pero, que la raíz se encuentra en la educación , o más bien en «la falta de ella y la negligencia de sus padres».

Camila Batmangheli dirige una reputada organización que intenta rehabilitar a los jóvenes que han padecido abusos de todo tipo y los últimos acontecimientos no la han tomado por sorpresa. En el periódico The Independent respondió ayer a la pregunta de por qué estos jóvnees han atacado no solo a la policía, sino a los pequeños negocios y casas de personas de su comunidad. «Es fácil», responde, «porque simplemente sienten que no pertenecen a ninguna comunidad».La sociedad «confía» en la colaboración de los individuos para mantener su estructura. Los jóvenes más problemáticos, de donde probablemente proceden los líderes de los disturbios, no sienten una necesidad de colaborar con una sociedad de la que, en realidad, se sienten totalmente excluidos, concluye.

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