NURIA VAL / ANA PARRADO / Madrid

El 15-M ante 'la batalla de Londres'

Los expertos analizan el movimiento de los 'indignados' españoles bajo el prisma de las revueltas británicas y concluyen que ambos fenómenos no son comparables

El Mundo, , 10-08-2011

¿Por qué el 15-M no es un movimiento violento? Las revueltas que comenzaron el pasado sábado en Reino Unido plantean la pregunta de si con motivo, por ejemplo, de la visita del Papa Benedicto XVI a Madrid, podría producirse un efecto contagio entre los indignados españoles .

Varios sociólogos y expertos coinciden en que las protestas de Londres no son comparables con el Movimiento 15-M de España porque parten de supuestos distintos.

«El caso londinense tiene su origen en un contexto de protesta racial y en un medio de exclusión y marginación social, que en las actuales circunstancias de crisis, de desempleo y falta de expectativas de amplios sectores juveniles constituyen un cóctel explosivo», comenta Francisco Llera, profesor de Historia en la Universidad del País Vasco (UPV).

Para Llera y Javier Elzo, catedrático de la Universidad de Deusto, los altercados violentos con la policía británica fueron «la chispa» que desencadenó el malestar de los ciudadanos, que organizaron protestas por los diferentes barrios.

El decano del Colegio Oficial de Politólogos y Sociólogos de Madrid, Lorenzo Navarrete, opina que las revueltas callejeras en Gran Bretaña responden al fracaso de los modelos de integración y ciudadanía en el país. «La idea de introducir mecanismos comunitarios en barrios multiculturales funciona como modelo de integración. Y lo que falta en el Reino Unido es un modelo de ciudadanía, en el que todos puedan acceder a todo», explica Navarrete.

En España, en cambio, los indignados del Movimiento 15-M «surgen en un periodo electoral» y con un lema: «Queremos otro tipo de sociedad», explica Elzo.

«La base social no es violenta porque han visto anteriormente actos agresivos que fracasaron», como los del Parlament de Barcelona. El catedrático asegura que, a partir de ese momento, «los del 15-M tuvieron un cuidado exquisito» para no perder la legitimidad y no ser «utilizados por los violentos de siempre».

El 15-M es «un movimiento social en toda regla, aunque con características nuevas», explica Llera. «La diferencia se encuentra en que está convocado y promovido desde las redes sociales, es horizontal, asambleario y no violento».

Navarrete define a los indignados por «sus intereses concretos», y cree que sigue existiendo «un tabú, que es no romper radicalmente con las reglas de la ciudadanía». Piensa que en España hasta los lemas de las pancartas «tienen un lado humano y comunitario», no «radical», como sucede en Londres.

El profesor sostiene que «Londres o Liverpool son explosiones que expresan la segmentación y la desintegración», mientras que en España, que también está sufriendo, y de qué forma, la crisis económica, «mantienen un nivel alto de solidaridad y comunitarismo con la gente, porque están acostumbrados a compartir», afirma. «Somos un país que llama la atención de los demás», concluye.

Ante la visita del Papa, los indignados ya han manifestado su rechazo y se han organizado para manifestar su oposición por la gestión del viaje. «La gente entiende la visita del Papa, aunque no la comparta», analiza Navarrete, quien sigue con su concepto de ciudadanía y comunidad para afirmar que no cree que los indignados se posicionen en contra de «sus vecinos o sus primos». Y resume: «España es un país de salir a la calle».

Pero no todo es pacifismo. Los sociólogos consultados se mostraron de acuerdo en que las protestas del Movimiento 15-M se podrían radicalizar si las autoridades, el Gobierno o la Iglesia, «establecen un nivel de exigencia más allá del nivel de aguante». Y es que la sensación general que tiene la gente sobre la autoridad eclesiástica es «que se extralimita en cuestiones políticas o económicas», detalla el profesor.

Por otra parte, hay quien piensa que las redes sociales no son necesariamente neutrales. Es el caso del catedrático Elzo, que las califica como una nueva forma de violencia que «no existía hace 20 años». Internet sigue siendo un arma poderosa a la hora de convocar a la gente, y «no veo Policía en el mundo capaz de parar eso».

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