Revuellta social | LA RESPUESTA POLÍTICA A LOS DISTURBIOS

Cameron planta cara a la guerrilla urbana

El Periodico, Montserrat Radigales PERIODISTA , 10-08-2011

Enfrentado a la peor crisis social y política que sacude Gran Bretaña desde los años 80, el primer ministro británico, David Cameron, se comprometió ayer a hacer «todo lo necesario para restaurar el orden en las calles». Y ante la perspectiva de una nueva noche de altercados que desde el barrio de Totthenham se han extendido con gran virulencia a otros distritos londinenses y desde allí a otras grandes ciudades británicas, desplegó en las calles de la capital a 16.000 agentes, casi el triple de los que había cuando comenzó esta revuelta. El lunes por la noche apenas 6.000 policías patrullaban las calles de Londres.

Los disturbios se han cobrado ya la primera víctima mortal aparte de Mark Duggan, el fallecido en el aún confuso incidente que los originó, un hombre de 26 años que sucumbió ayer a las heridas recibidas el lunes al ser tiroteado cuando estaba dentro de un coche durante los violentos incidentes en el barrio londinense de Croydon. No se conocen más detalles del suceso.

ANARQUÍA TOTAL / La noche del lunes al martes fue la peor que se recuerda en años en cuanto a la extensión y magnitud de los altercados, reconoció Scotland Yard, la policía metropolitana de Londres. «Esta violencia es intolerable e inexcusable», afirmó la comandante de la policía Christine Jones. En muchos de los barrios menos favorecidos de la capital y de otras ciudades británicas, grupos de jóvenes incendiaron edificios y vehículos y saquearon las tiendas. La anarquía fue total. Hasta qué punto la policía estaba desbordada y los vándalos campaban a sus anchas sin que nadie pudiera impedir sus acciones lo prueba el hecho de que, según el relato que ayer ofrecía The Daily Mail, algunos de los saqueadores de comercios se permitieron el lujo de tomárselo con calma y probarse el calzado que querían llevarse.

Algunos de los participantes en los disturbios son adolescentes y menores de edad. Pero Cameron, que se ha visto obligado a suspender sus vacaciones en la Toscana y ayer reunió al gabinete de crisis, se mostró implacable. «Sentiréis la fuerza de la ley. Si sois lo suficientemente mayores para cometer estos delitos, también sois lo suficientemente mayores para ser castigados», les advirtió. «Esto es pura y simple delincuencia. Tiene que ser confrontada y derrotada», declaró a la prensa el primer ministro.

Los disturbios se reprodujeron a última hora de la tarde de ayer por cuarto día consecutivo. Unos 2.000 jóvenes se enfrentaron a la policía en Manchester, incendiaron locales comerciales, coches y viviendas, y asaltaron tiendas, en los peores episodios de violencia de los útlimos 30 años, según la policía. En West Bromwich, una localidad cercana a Birmingham, unas 200 personas protegidas detrás de una barricada lanzaron objetos contundentes contra los agentes de la policía, incendiaron vehículos y causaron destrozos en algunas tiendas. En Wolverhampton, un barrio de la periferia de Birmingham también fueron saqueados algunos comercios.

El despliegue policial en Londres parecía tener un efecto disuasorio, ya que a última hora de la tarde los barrios de la capital preservaban una tensa calma, a la espera de lo que pudiera ocurrir durante la noche. Algunos comercios y pubs no abrieron o cerraron antes de hora, en previsión de que se repitiera la violencia. También cerraron varios teatros. Y muchos ciudadanos se apresuraron a regresar inmediatamente a sus casas tras salir del trabajo.

La otra cara de la moneda la presentaron algunos habitantes de Londres que, en un ejemplo de civismo y respondiendo a los llamamientos lanzados a través de las redes sociales, se organizaron en «brigadas de limpieza» y se pusieron manos a la obra para retirar los desperdicios que daban testimonio de las tres noches de violencia. «Limpiemos Londres» era la consigna que circulaba por Facebook y Twitter. Y la verdad es que la ciudad lo necesitaba. Los cristales rotos de vehículos y escaparates estaban esparcidos por doquier. Así, en Clapham Junction (en el sur de la capital), un centenar de personas equipadas con escobas y bolsas de basura se pusieron a trabajar para adecentar las calles. La verdad es que este distrito presentaba el aspecto de una zona de guerra y algunos edificios aún humeaban.

En Peckham, en el sureste de Londres, una veintena de residentes se pusieron también a barrer y ayudaron a los comerciantes a limpiar sus tiendas. «Estoy horrorizada por lo que vi ayer. Estoy furiosa y creo que esta es una forma constructiva de canalizar esta rabia», afirmó una joven veinteañera que participaba en las labores de limpieza.

CALABOZOS LLENOS / Los calabozos de las comisarías se encuentran a rebosar. La policía ha arrestado al menos a 650 personas, principalmente en Londres y Birmingham, según los primeros balances hechos públicos.

La sensación de crisis alcanza a todos los ámbitos. El partido amistoso que la selección de fútbol inglesa debía disputar hoy con la holandesa en el mítico estadio londinense de Wembley ha sido cancelado a causa de los disturbios. Los preparativos para los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Londres el año que viene, siguen su curso pero la capital británica no ofrece precisamente ahora su mejor imagen a la familia olímpica. Una delegación del Comité Olímpico Internacional llegó precisamente ayer a Londres en una visita para conocer de primera mano los preparativos y sus anfitriones se debieron ver obligados a darles todo tipo de explicaciones.

El nerviosismo general resulta evidente y las medidas de seguridad han sido reforzadas. No está claro si guarda relación con los disturbios, pero en el aeropuerto de Heathrow, ayer, a la llegada de algunos vuelos, había funcionarios que pedían el pasaporte en la misma puerta de embarque a los pasajeros que llegaban a Londres antes de que pudieran pisar la terminal, una medida totalmente insólita. A los viajeros les esperaba después, naturalmente, el control de pasaportes habitual.

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