La ´banlieue´ británica
Londres, ciudad sin ley
El vandalismo y los enfrentamientos llegan a Leeds y Birmingham
La Vanguardia, , 09-08-2011Hace seis años, con ocasión de los disturbios de la banlieue de París, los ingleses miraban por encima del hombro a los franceses y su modelo republicano de integración, como diciendo: “Esto nunca pasaría en la Inglaterra multicultural”. Hoy se tienen que tragar sus palabras, después de tres noches de pillaje, incendios y enfrentamientos entre jóvenes y la policía que parecen sacados de la apocalíptica La guerra de los mundos,de H. G. Wells. Pero no son los extraterrestres los que han convertido la ciudad en un campo de batalla, sino centenares de hooligans (gamberros) interesados en aprovechar la chispa de un conflicto de origen racial en el barrio de Tottenham para convertir áreas del norte, el sur y el este de Londres en zonas prohibidas.Anoche, varios edificios ardían en Croydon, en el sur. Calles comerciales, teatros, carreteras, estaciones de tren y de metro fueron cerradas, ante la imposibilidad para imponer el orden aunque los helicópteros volasen bajo y los antidisturbios desplegasen su arsenal. Al cierre de esta edición, la mecha de los disturbios prendía en otras ciudades, como Leeds y Birmingham, según la BBC.
Primero, los hechos. Casi 300 detenidos (el más joven de once años y el más viejo de 42), medio centenar de heridos de escasa gravedad (la mayoría policías), coches y autobuses en llamas , vidrieras rotas y saqueo de comercios. La naturaleza de los robos indica los intereses de los vándalos: móviles, videojuegos, zapatillas deportivas, camisetas de fútbol, televisores, ordenadores…
Más que la capital olímpica del año que viene, Londres parece cualquier ciudad del salvaje oeste americano con el sheriff de vacaciones. Medio centenar de jóvenes atacaron comercios en Oxford Circus, en pleno corazón del centro turístico, para estupefacción de los visitantes extranjeros.“Lo que está ocurriendo tiene en realidad mucho de hooliganismo – opina el sociólogo Andrew Johnson-.De la misma forma que ciertos partidos de fútbol son sólo el pretexto para que grupos de salvajes se líen a tortas, los incidentes de Tottenham han creado el ambiente para que grupos de jóvenes se diviertan peleándose con la policía, cometan delitos y consigan gratis artículos que escapan a su presupuesto”.
La espoleta fue Tottenham, donde la policía mató el jueves a Mark Duggan, un delincuente local afrocaribeño, cuando se disponía a detenerlo. Pero a lo largo del domingo y el lunes, ante la total impotencia de una Policía Metropolitana desmoralizada por el escándalo de las escuchas telefónicas y la dimisión forzosa de sus dos principales jefes, el desorden se extendió a otros barrios del norte (Enfield y Walthamstaw), del sur (Peckham, Lewisham y Brixton), e incluso a uno tan chic como Islington, residencia de los Blair antes de trasladarse a Downing Street. El lunes por la tarde en Hackney, en pleno East End y cerca de lo que va a ser la Villa Olímpica el verano próximo, jóvenes encapuchados pusieron en jaque a agentes armados en la estación de cercanías.
Segundo, las reacciones políticas. El primer ministro David Cameron dijo desde su lugar de veraneo en Italia que “ningún crimen quedará impune”. Después de que la ministra del Interior, Theresa May, y el alcalde conservador Boris Johnson interrumpieran sus vacaciones y regresaran precipitadamente, Cameron hizo lo mismo. El diputado laborista por Tottenham, David Lammy, ha calificado los sucesos de “ataque contra la comunidad”, y el líder liberaldemócrata y número dos del Gobierno de coalición, Nick Clegg, ha pedido “un mayor diálogo entre la juventud y el establishment político”. Scotland Yard contempla presentar cargos por “incitación a la violencia a través de Twitter y Facebook”.
Y tercero, y lo más difícil, el porqué. La banlieue parisina ardió en el 2005 después de que la policía matara a dos jóvenes musulmanes y Sarkozy, entonces ministro del Interior, calificase a las víctimas de “escoria humana”. Tottenham ardió el fin de semana tras la muerte también de un ciudadano bajo disparos de las fuerzas del orden, igual que Los Ángelesardió en 1992 después de que unos policías mataran a golpes a Rodney King. Las tres ciudades tienen en común que esos sucesos fueron tan sólo la chispa, que delincuentes comunes aprovecharon el contexto, y que la guerra se desató en los distritos más pobres, con mayores índices de crimen y paro, y un historial de resentimiento entre los jóvenes y los representantes de la autoridad.
Pero lo que preocupa de verdad a los estamentos del poder es si la cosa va más allá de un verano caliente, y si tiene algo que ver con el desencanto de la juventud con un sistema que no les da trabajo, con la irritación de unas clases bajas cuyos subsidios se han visto reducidos por los recortes, o con el enfado de unas clases medias que ven desaparecer sus conquistas de las últimas décadas. En cualquier caso, la banlieue ha llegado a Londres, yno ala periferia sino a las puertas mismas del palacio de Buckingham.
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