ola de violencia
Las protestas se propagan por todo Londres al cabo de tres días de disturbios
al menos 215 detenidos en las revueltas, que se han extendido también a Birmingham El primer ministro Cameron y el alcalde, Boris Johnson, suspenden sus vacaciones ante el grave estallido social
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 09-08-2011Londres/donostia. La violencia se adueñó anoche de Londres por tercer día consecutivo y las autoridades intentaban hacer frente a un levantamiento generalizado de protesta juvenil que amenazaba con extenderse a otras partes de Inglaterra al registrarse los primeros disturbios en Birmingham. Los disturbios y protestas del sábado pasado en Tottenham se extendieron el domingo a otras zonas de Londres, pero anoche la violencia había estallado en numerosos barrios, desde Hackney y East Ham en el este a Peckham y Lewisham en el sudeste, Clapham en el sur y Croydon, más allá de las fronteras del sur de Londres, una ciudad dormitorio a medio camino entre la capital y el aeropuerto de Gatwick.
El Gobierno británico intentaba salir al paso de las críticas por su respuesta a la propagación de los disturbios en Londres, que han causado ya al menos 215 detenidos, la mayoría por pillaje y violencia callejera.
Los disturbios de la madrugada del domingo en el barrio de Tottenham, los más graves vividos en Londres en los últimos 25 años, fueron seguidos por nuevos saqueos y destrozos en otras zonas de la capital, donde la Policía incrementó su presencia para evitar más brotes de violencia.
Los agentes de Scotland Yard, blanco principal de los ataques, acusan a “delincuentes” de estar detrás de estos disturbios que, avivados por las redes sociales y su difusión en los medios, se expandieron a lo largo del día de ayer desde el norte a áreas del este y sur de la capital inglesa como Brixton, un barrio deprimido de mayoría afrocaribeña.
En Hackney (al sur de Tottenham), las imágenes aéreas, de la BBC, de la calle Mare, una de las arterias principales del barrio, mostraban ayer cómo los manifestantes utilizaban palos para romper escaparates de tiendas y ventanas de autobuses, además de lanzar objetos contra los antidisturbios. Además, en Lewisham varios vecinos quemaron coches (sur de Londres) y en Peckham, (sureste) una columna de humo ascendía al cielo desde un autobús y un comercio, ambos en llamas.
Desde el sábado se han quemado múltiples vehículos y edificios en Londres, se han saqueado tiendas de ropa y electrodomésticos y se han destruido viviendas, en una ola de violencia protagonizada generalmente por adolescentes.
Los disturbios coinciden con las vacaciones estivales de los políticos y tanto el primer ministro, David Cameron, como el alcalde londinense, Boris Johnson, suspendieron ayer tarde sus vacaciones y regresaron al Reino Unido tras las críticas por no afrontar desde el país la grave revuelta social. La ministra de Interior, Theresa May, también regresó ayer a Londres para reunirse con la cúpula policial y achacó la violencia a “delincuentes” y aseguró que “habrá más arrestos”.
Robos camuflados “Estamos en constante contacto entre nosotros y trabajando esta semana, como hacemos cada semana del año”, aseguró en declaraciones a la cadena Sky News Nick Clegg, que dijo que lo que está ocurriendo son “robos” camuflados de protestas.
Un portavoz del primer ministro británico, de vacaciones en Italia, aseguró que los responsables de la violencia responderán ante la Justicia por su comportamiento delictivo, mientras el barrio de Tottenham (norte de Londres) evalúa la reconstrucción tras unos disturbios que han causado daños por unos 115 millones de euros.
El blanco principal de los ataques es la Policía, cuya actuación en la muerte por disparos en Tottenham de un joven de 29 años, Mark Duggan, el pasado jueves, no ha sido aún esclarecida. Su fallecimiento prendió el sábado una protesta en Tottenham que derivó la madrugada del domingo en una violencia callejera no vista en Londres desde 1986, con un autobús de dos pisos quemándose, edificios ardiendo y barricadas en las calles.
Los primeros exámenes practicados a una bala disparada en ese incidente apuntan a que pertenecía a un policía y no a Duggan, de quien en un principio se dijo que portaba armas y murió en un tiroteo.
Scotland Yard culpó ayer a redes sociales como Twitter de “avivar” los incidentes al propagar rumores sobre supuestas provocaciones de los agentes en las protestas mientras en algunos barrios se constata una animosidad histórica contra la Policía.
En declaraciones a la emisora británica BBC Radio 4, el subinspector Steve Kavanagh afirmó que “los medios sociales y otros métodos han sido empleados para organizar estos disturbios”.
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