Madrid
Cercados por los «manteros»...
Decenas de vendedores ambulantes aprovechan la casi exclusiva atención policial en los «indignados» para convertir Preciados en un zoco ilegal
ABC, , 08-08-2011Decir que la calle de Preciados es un paisaje casi natural para los «manteros» en Madrid no es ninguna novedad. Lo que sí que no es normal es el zoco en el que se ha convertido durante la «toma» del barrio de Sol por parte de los «indignados». Hasta 60 vendedores ilegales se han alineado como un ejército que ofrece casi de todo en los 300 metros de longitud del tramo entre Callao y Sol. Desde piratería audiovisual a gafas de sol, perfumes, bolsos, polos, cinturones y hasta calzoncillos de muy dudosa calidad y procedencia.
Es el doble «agosto» que hacen estos sin papeles, la mayoría llegados de Senegal. Ellos mismos reconocen que debido a lo que ocurre en el centro de Madrid con el 15-M están notando menos presión policial. La cruz de esta moneda la representan los comerciantes legalmente constituidos, que durante esta semana tuvieron incluso que cerrar ante el acoso de los «indignados» a la Puerta del Sol. Las pérdidas, aseguran, son millonarias.
Hablamos con algunos «manteros». «Solemos tener problemas con la Policía, pero estos días estamos más tranquilos —aseguran—. Estamos aquí sólo para conseguir algo con qué comer». Cuando les interrogamos sobre cuánto dinero sacan al día, uno de ellos afirma que «15 o 20 euros, lo justo». «Los que más ganan son los que venden bolsos y cinturones —añade uno que oferta CD y DVD grabados—. Aquí nos colocamos a partir de los miércoles o jueves. Los días que más gente compra son los sábados, principalmente».
La presencia policial es apabullante. Sin embargo, todos los esfuerzos de los agentes están centrados en mantener el orden entre las filas del Movimiento 15-M. A río revuelto, dice el refrán, ganancias de pescadores. Y revueltos están los comerciantes y empresarios legales del barrio. Muy revueltos. Los cálculos menos preocupantes hablan de 30 millones de pérdidas desde el 15 de mayo. Los peores las sitúan en 90 millones. Como para no llevarse las manos a la cabeza.
La imagen que daba el quiosco de prensa en el que trabaja Basi en Sol hasta daba escalofríos. Se mantenía abierto incluso los días en que la plaza estaba cerrada y, por lo tanto vacía. Sólo vendía botellines de agua a los policías y algo de tabaco y refrescos a los peridiodistas. «Llevo 38 años trabajando aquí y nunca en la vida había visto una situación así. Mira que me han cogido muchas manifestaciones, pero como lo que estoy viviendo estos días, jamás», comenta tajante.
«Si seguimos así, cerramos»
Y continúa: «¿Que si estoy preocupada? ¡Pero si hasta tengo orfidal ahí dentro! Mi jefe se las está viendo para pagar. Entre la crisis y los “indignados”, esto ha dado un bajón increíble. Como esto siga así, tendremos que cerrar. Con todas las plazas que hay, ¿por qué tienen que venir a la Puerta del Sol? Esto ya no tiene ni pies ni cabeza».
En la cercana Cafetería Armenia, en la calle del Carmen, se vivió una situación «kafkiana»: el miércoles por la noche, dos operarios de limpieza de Metro fueron confundidos con policías de paisano, y un centenar de «indignados» les acosaron. Hasta el punto de que tuvieron que refugiarse durante hora y media en el bar. Uno de ellos, hasta lloraba de miedo.
«Pensaban que les iban a zurrar —dice Santiago, camarero—. No me parece bien que cerraran Sol, pero los del 15-M deberían haberse ido a La Moncloa. ¿Por qué tenemos que pagar justos por pecadores? Los comerciantes sí que están indignados. Las “movidas” no les gustan a nadie».
Objetivo del «Plan Verano» policial
Como cada año, a primeros de julio echó a andar el tradicional Plan Verano de Seguridad, coordinado por la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid. Entre sus novedades, el amplísimo despliegue policial por la Jornada Mundial de la Juventud y la visita del Papa (del 16 al 21 de agosto). Pero también tiene objetivos comunes cada edición. Uno de ellos es la lucha contra la venta ambulante, muy especialmente el «top manta».
Sin embargo, la casi exclusiva dedicación de los últimos días de la Policía Municipal a regular los caos circulatorio y peatonal provocados por los «indignados» la han obligado a levantar el pie del acelerador. Los propios vendedores ilegales lo reconocen. Es más, al calor de estas manifestaciones aparecieron también «personajes» típicos de otros ambientes: los «lateros» chinos. Les traía más cuenta vender cervezas a 1 euro entre los manifestantes que a las puertas de las discotecas.
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