AIME LÓPEZ / Londres Especial para EL MUNDO
«A los negros nos tratan como a criminales»
La peor noche de violencia de los últimos años en Londres acaba con 29 heridos
El Mundo, , 08-08-2011El reverendo de la parroquia de Tottenham, Nimsay Obung, encabezaba la manifestación del sábado que terminó en disturbios, incendios y pillaje en el norte de Londres. Obung acompañaba a la viuda de Mark Duggan -un joven de 29 años y cuatro hijos que falleció el jueves en un control de la policía, que obligó a detenerse al taxi en el que viajaba.
«Sólo queríamos pedir explicaciones a las puertas de la comisaría por la muerte de Duggan, leer un comunicado y exigir justicia», dijo ayer Obung ante el cordón policial que tenía cortada la principal avenida de este barrio, de mayoría negra con algunas comunidades de judíos ortodoxos. Al fondo se podían ver varios coches calcinados, escaparates hechos añicos y bomberos y policías evaluando los daños de la peor noche de violencia callejera de los últimos años. Al menos 29 personas resultaron heridas (entre ellos 26 policías, dos hospitalizados) y otras 42 fueron detenidas durante los violentos enfrentamientos.
Un autobús, varios vehículos de la policía y otros tantos comercios fueron incendiados, mientras que otras tiendas fueron saqueadas por los manifestantes. Jóvenes encapuchados desvalijaron de teléfonos móviles una franquicia de Carphone y una tienda de la cadena de ropa H&M fue totalmente arrasada. Otros aprovecharon para entrar en un supermercado y salir con carritos de la compra llenos de comida, o robar iPads y ordenadores portátiles en un PC World.
El Gobierno de David Cameron calificó ayer de «inaceptables» e «injustificables» estos disturbios, y agregó en el comunicado que «no hay ninguna justificación para las agresiones que sufrieron la policía y la población, ni para los daños materiales ocasionados».
Tottenham que al igual que otros barrios humildes de Londres enfrenta problemas de falta de empleo, recorte de subsidios y el hacinamiento en casas antiguas ya fue testigo de violentos enfrentamientos entre la policía y los vecinos en 1985, cuando una furibunda horda asesinó a machetazos a un oficial en represalia por la muerte de una chica. «¿Sabes que si eres negro tienes 25 veces más posibilidades de que te pare la policía? Tenemos controles policiales todos los días, y tratan a todos los negros como a criminales», agregó Obung sobre la difícil convivencia entre los vecinos de Tottenham y los agentes que luchan contra la mafias del barrio.
Uno de los manifestantes, Gary McFarlane, de 50 años, dijo que la pacífica concentración de unas 300 personas reaccionó indignada ante una de las cargas de la policía. Un portavoz de Scotland Yard señaló en un comunicado que «la pacífica manifestación fue secuestrada por una minoría violenta», que se puso a lanzar cascos de botellas y piedras contra la comisaría.
«Esto se veía venir, no es solo por la muerte de Duggan. Es la frustración de la gente, que no tiene esperanza y que está pagando por la falta de empleo y por los recortes sociales», señaló Gary McFarlane.
Unidades antidisturbios y de la policía montada tuvieron que esforzarse el sábado por la noche para recuperar el control de la calle principal de Tottenham, que había sido cortada con barricadas por la multitud y no permitía el paso de los bomberos para apagar el fuego.
El comisario de policía, Stephen Watson, reconoció ayer que la violencia de los incidentes superó la capacidad de la policía. «Es importante recalcar que lo principal para nosotros es la seguridad del público. (…). Nuestro primer objetivo es recobrar la normalidad», señaló.
Los disturbios empezaron en la avenida principal, pero luego se extendieron al barrio vecino de Wood Green. Este suburbio también es conocido por su equipo de fútbol, cuya afición odia y rivaliza con los ricos del Chelsea.
Mientras los vecinos de una destrozada Tottenham empiezan a limpiar los escombros de la batalla campal, algunos periódicos británicos ya se preguntan si la violenta noche del sábado es sólo el principio de un agosto cargado de manifestaciones por la frustración y el descontento social. «¿Cuándo empezarán aquí las concentraciones? ¿Cuándo los británicos van a empezar a imitar a los griegos o a los españoles?», se preguntaba Nick Cohen, en su columna de opinión del dominical The Observer.
«La inflación y la peor crisis desde 1920 están exprimiendo nuestro Estado de Bienestar, mientras que el paquete de austeridad del Gobierno ha iniciado una lenta destrucción del sector público y los trabajadores pierden empleos en masa», argumentó Cohen.
A finales del año paado, varias concentraciones de estudiantes que protestaban contra la subida de las tasas de las matrículas también terminaron en violentos enfrentamientos con la policía.
«Ya tenemos una familia que llora a un muerto y más violencia no va a aplacar el dolor», dijo ayer el parlamentario laborista de Tottenham, David Lammy, pidiendo calma a los residentes del barrio. «Quienes recuerdan los desoladores conflictos del pasado tienen que actuar con firmeza para no volver a vivir algo así», agregó.
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