'Curro' para salir del bache
La Verdad, , 06-08-2011Alumnos de un taller de empleo que se realiza en Beniel ejecutando tareas de jardinería. :: JORGE G. BADÍA
Yuri, con sus estudios de arquitectura, llegó a España desde Colombia para sumarse al ‘boom’ inmobiliario. Ahora escapa del paro como fontanero dentro de una de las dos modalidades del taller de empleo Mojones del Reino III que se imparte en Beniel. No suele ser habitual que estas vacantes recalen en inmigrantes, tal y como reconoce su director, Paco Mompeán. «Suelen ser para vecinos de la zona que, en algunos casos, no trabajan desde hace ocho años y están en riesgo de exclusión social».
Mojones del Reino cuenta, además, con una especialidad de ayuda a domicilio con 11 mujeres, además de un taller de fontanería con 11 hombres y dos mujeres. «La mayoría de ellos provienen de sectores relacionados con la construcción, aunque tenemos un administrativo y un panadero».
Lo cierto es que este tipo de talleres no solo supone una tabla de salvación para los parados de larga duración. También lo es para ayuntamientos, como el de Beniel, que aprovechan el taller para acometer actuaciones. «De hecho los alumnos de fontanería han instalado el sistema de riego de dos campos de fútbol, varios jardines municipales y llevan a cabo el mantenimiento de centros educativos», explica Monpeán. «A los ayuntamientos les viene bien, porque ahorran, y a nosotros también, porque hacemos 32 horas semanales de prácticas».
Mojones del Reino arrancó el pasado 2 de noviembre y concluirá el 1 de noviembre de este año con una inversión de 472.698 euros. «Al principio vienen muy bien porque dejan el paro, pero volver al aula les cuesta, aunque sean ocho horas semanales; hay que mentalizarlos a cumplir unas normas de empresa y un horario». Ahora llega el peor momento para Yuri, Beatriz y David. «Acaba el taller y ven el futuro negro». Por ello, una parte importante de estos talleres es la orientación laboral.
«Han despertado a la vida»
«Han despertado a la vida». Son palabras de la directora de la primera edición del Taller de Empleo Fortuna Termal, María José Martínez, que suma nueve años dirigiendo e impartiendo clases en uno de los 37 talleres que la Consejería de Educación , Formación y Empleo pondrá en práctica en el segundo semestre de 2011 y durante el 2012. En el caso del municipio fortunero, el taller arrancó el 20 de diciembre del pasado año y concluirá el próximo 19 de diciembre para 24 alumnos que, en algunos casos, experimentan, por primera vez en sus vidas, la sensación de tener un puesto de trabajo con una nómina.
El perfil de las asistentes al taller de empleo es un reflejo de cómo afecta el paro por géneros. Mucho más a las mujeres que a los hombres. De hecho, la directora de Fortuna Termal reconoce que «de 24 plazas, 23 pertenecen a mujeres mayores de 40 años, paradas de larga duración con hijos, sin el graduado escolar» – solo 8 lo tienen – . Mujeres que, gracias al taller, «se vuelven a sentir útiles». No es para menos, porque pasar de llevar toda una vida sin un puesto de trabajo, a disfrutar de una nómina de 960 euros brutos con dos pagas extra debe ser como mínimo gratificante.
El taller Fortuna Termal, como otros de la Consejería, se divide en dos especialidades, subvencionadas durante un año con 530.437 euros: el taller de jardinería y restauración del entorno degradado de la Sierra de la Pila y el centro de visitantes y el taller de cocina y camareros en el centro de equipamientos sociales Reina Sofía.
Estos cursos cuentan con formación no solo práctica, también asignaturas teóricas transversales a ambas especialidades, que están permitiendo a Isabel, Paqui, Ana y Feliciano abrirse su primera cuenta de correo electrónico, conocer Facebook o navegar por Internet gracias a la asignatura de alfabetización informática. Otros módulos, como el de formación básica – con Matemáticas y Lengua – , «les permiten elevar su nivel cultural». Lo que está claro es que durante un año, en Fortuna y Beniel, Isabel, Paqui, Ana, Feliciano, Yuri, Beatriz, David y Diana se han vuelto a sentir útiles gracias al ‘curro’.
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