Ocho musulmanes descansan ya en el cementerio de Derio

El Correo, IÑIGO BOULANDIER, 05-08-2011

En ningún lugar como en un cementerio se puede contemplar la historia de una ciudad, y el de Derio es el único del País Vasco que ha acondicionado una parcela de acuerdo a la tradición islámica. Se trata de un terreno de 450 metros cuadrados cedido por el Ayuntamiento a esta comunidad en octubre de 2008. Actualmente hay ocho personas enterradas en su interior. El último, un fallecido el pasado mes de abril.

Se calcula que unos 12.000 ciudadanos profesan esta religión en Bizkaia, y Bilbao acoge a gran parte de ellos. Cada vez son más los nacidos, empadronados o vecinos de la villa que acuden a las mezquitas y que necesitarán de un espacio acomodado a sus costumbres cuando mueran. Por eso, la necrópolis se ha adaptado a esta situación y ha creado un espacio exclusivo para ellos. Los requisitos para ser enterrado en su interior son un certificado de su condición de musulmán expedido por la Unión de Comunidades Islámicas del País Vasco (UCIPV), haber fallecido en la villa o ser bilbaíno de nacimiento o residencia. Anteriormente, los cadáveres tenían que ser expatriados a sus países de orígen y aquellos que habían nacido en la capital vizcaína tenían que ser trasladados a Madrid o Zaragoza para recibir sepultura.

El Islam es una religión llena de protocolos. Al igual que para muchas otras circunstancias, los ritos funerarios los marca la ‘Sunna’, que son las enseñanzas de Mahoma. Establecen las pautas que se han de seguir para despedir a aquellos que han fallecido. En primer lugar, se realiza la ablución, que consiste en un ritual de purifcación del cuerpo y el alma del difunto: se le lava la boca, después la cara, los brazos, la cabeza, los oídos, el resto del cuerpo y finalmente los pies. Acto seguido, se le perfuma y se taponan todos los orificios de su organismo para después cubrirlo por completo con telas de color blanco.

Este es el momento en el que está preparado para recibir la oración del difunto, un tipo de plegaria especial que se realiza en el lugar donde se ha lavado y amortajado el cadáver. Una vez realizados todos estos pasos, el cuerpo se lleva a Derio. El personal del centro cava en la tierra un agujero de 60 centímetros de profundidad como mínimo, y allí se acuesta al individuo sin vida, mirando con su lado derecho de la cara hacia La Meca.

Adaptados a la normativa

Si bien en esta religión no es costumbre la utilización de ataúdes, el colectivo se ha adaptado a la normativa vigente en el camposanto. Tampoco es una práctica habitual llevar flores o que en las lápidas conste el nombre del difunto, pero está permitido. Aunque el número actual de inhumaciones en el lugar no es elevado, desde UCIPV estiman que «en unos años esta cifra aumentará sensiblemente, debido a que cada vez hay más bibaínos de segunda generación y la gente se sentirá cada vez más arraigada a esta tierra». Desde la asociación creen que la capacidad del cementerio es la adecuada, pero piden a las autoridades del País Vasco que se creen «más instalaciones de este tipo para que no sólo los musulmanes de Bilbao puedan disfrutar de este derecho».

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