Cuba revisa su política migratoria
El Correo, , 03-08-2011Raúl Castro, fiel a su estilo, no se anduvo por las ramas al clausurar la primera sesión anual de la VII legislatura de la Asamblea Nacional de Cuba pero tampoco hizo grandes anuncios. Volvió a ser muy crítico con las cosas mal hechas, optimista al valorar el crecimiento de cerca del 3% de la economía y aludió a la esperada reforma de la política migratoria. No explicó en qué consistirá. Solo adelantó la simplificación de los trámites y que «preservará el capital humano creado por la Revolución frente al robo de talentos».
El gobernante repasó los acuerdos puestos en práctica para la flexibilización del trabajo por cuenta propia y su régimen tributario. Pero incidió en los perjuicios del burocratismo y el inmovilismo. «Limpiémonos la cabeza de tonterías de todo tipo, no olviden que ya concluyó la primera década del siglo XXI, y es hora». Al hablar así se refería a «un doloroso incidente causado por errores en la aplicación de la política de cuadros y en la relación hacia la religión». Concretamente por el caso de una militante destacada del Partido Comunista, único permitido en la isla, separada de su cargo por sus convicciones religiosas.
El general comunista dedicó gran parte de su intervención a denunciar «esta amarga experiencia» y su sermón servía como «acto de reivindicación». Al poner ese ejemplo, insistió en que «el mayor obstáculo» para cumplir los acuerdos del Sexto Congreso del PCC celebrado en abril pasado es «la barrera psicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad».
El mandatario, empeñado en reforzar la institucionalidad de la nación, dejó pasar en silencio el acto del 26 de julio – una fiesta de contenido histórico muy importante en la isla – pero sí intervino en varias ocasiones durante la Asamblea Nacional.
«Reducir prohibiciones»
Además del asunto de la discriminación religiosa, la actualización de la política migratoria ocupó gran parte de su discurso, enmarcado en la «senda de reducir prohibiciones y regulaciones» emitidas en otros momentos de la historia. En ese sentido, avanzó que se están reformulando normas «ajustándolas a las condiciones del presente y del futuro» y criticó a quienes dicen que los ciudadanos cubanos «se escapan» de Cuba «mientras que del resto del mundo emigran».
El general Castro, de 80 años, aseguró que los «emigrados» en su «aplastante mayoría lo son por razones económicas, si bien algunos todavía alegan ser víctimas de persecución política para granjearse adeptos y ayuda de sus patrocinadores en el exterior o justificar el abandono de misión o contrato».
En su discurso también recordó el acuerdo del Parlamento, que demandó al gobierno de Estados Unidos «poner fin de inmediato al trato injusto e ilegal contra Gerardo Hernández», uno de los ‘Cinco Héroes’ condenados por Washington por ser agentes cubanos infiltrados en organizaciones anticastristas cuyo trabajo evitó atentados contra intereses de la isla.
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