RELIGIÓN
6.500 musulmanes inician el Ramadán en Gipuzkoa
Rompen el ayuno al anochecer con una sopa tradicional. Agosto es este año el mes de la oración, la purificación y el ayuno de los seguidores de Alláh
Diario Vasco, , 02-08-2011«Todo es importante porque es un tiempo para mejorar» explica Ahmed Zaidani, un marroquí afincado en Azkoitia que ayer iniciaba el mes del Ramadán. Un tiempo sagrado para los musulmanes que dura 28 días, un mes lunar, a veces 30 como máximo. En el Ramadán se dedican a orar, reflexionar sobre su mundo espiritual, a mejorar las relaciones de familia y amistad. Y, por supuesto, a ayunar porque es un mes de ayuno y purificación del espíritu y del cuerpo.
Zaidani, conductor de profesión, es uno de los 6.500 musulmanes afincados en Gipuzkoa que dedican todo este mes de agosto a cumplir con el rito sagrado del Ramadán. Recalca que «es un periodo en el que además se debe trabajar con esmero, aunque el cuerpo se cansa más en las horas finales del día», reconoce, porque no se ha ingerido nada a pesar del esfuerzo. «Aunque está científicamente comprobado que no supone nada malo para la persona trabajar en ayunas», comenta con gracia.
Este marroquí que lleva dos décadas en Gipuzkoa describe su primer día de Ramadán. «Me he levantado antes de las 5 para hacer la última comida de la noche y poder aguantar todo el día hasta que anochezca». Luego ha realizado las oraciones, ha vuelto a descansar, ha estado con la familia y ha realizado algunas actividades hasta las 9 de la mañana, en que se fue a trabajar como conductor hasta las 12.30 horas. Descansó hasta las 3 de la tarde y a esa hora volvió al volante para acabar «muy tarde, a las 10,30 o 10,45 de la noche».
Cuando llegó a esa hora a casa, su esposa le hizo una sopa tradicional, que le sirva a su estómago de aperitivo para comer una hora después un plato de carne que le haga recuperar fuerzas. Después, se reúne con la familia y se dedica a realizar labores de ayuda fundamentales en su religión. «Normalmente damos de cenar a musulmanes que no tienen aquí a su familia, chicos que están solos. También lo hacen en las mezquitas».
Zaidani lamenta que «a pesar de haber trabajado mucho con las instituciones, el Gobierno Vasco del el PNV y el Ayuntamiento de Azkoitia, no he conseguido nunca que la integración de los musulmanes sea total. Nos siguen considerando moros». Argumenta: «La integración no trata de que nosotros seamos como vosotros, sino de que nos respetemos mutuamente, nuestras costumbres, nuestra religión. Saber vivir juntos, pero cada uno con sus tradiciones».
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