PAQUI SÁNCHEZ / Melilla Corresponsal
Olas de hambre en Ceuta y Melilla
Las dos ciudades reviven la llegada masiva de inmigrantes de 2005, esta vez por mar
El Mundo, , 01-08-2011A finales de 2005, muchos consiguieron situar en el mapa a Melilla por las avalanchas de inmigrantes que se sucedieron todos los días entre septiembre y octubre de aquel año. Las imágenes de cientos de subsaharianos saltando las vallas fronterizas entre Melilla y Marruecos, ayudándose de escaleras construidas con ramas de los árboles del monte Gurugú, dieron la vuelta al mundo e hicieron descubrir a más de uno que España no se queda sólo en la Península y los dos archipiélagos, sino que también tiene dos pequeños rincones en el norte de África.
Aquello ocurrió hace casi seis años. Este verano, las dos ciudades autónomas reviven de algún modo aquellas entradas continuas, ya que desde la llegada del buen tiempo no dejan de llegar subsaharianos por vía marítima, ya sea a nado o a bordo de embarcaciones neumáticas, la mayoría de juguete.
Estas entradas no son tan masivas ni llamativas como en 2005, pero el incesante goteo ha puesto en jaque al Gobierno de España por la falta de capacidad para acoger a todos los subsaharianos que llegan. Este problema, negado en los últimos días por el ministro del Interior, Antonio Camacho, ha obligado al director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, a viajar hasta Rabat para pedir a Marruecos que arrime más el hombro en la tarea de frenar a los inmigrantes irregulares que salen desde sus costas con destino a España.
El ministro sólo reconoce «pequeñas llegadas» a las ciudades autónomas. Sin embargo, entre las dos ciudades han alcanzado los 500 inmigrantes durante este mes de julio, de los cuales unos 300 corresponden a Ceuta y cerca de 200 según un recuento oficioso, a Melilla. Para comprobar la dimensión de este repunte, basta comparar el medio millar de inmigrantes que han llegado este mes con los 1.567 que lo hicieron a lo largo de 2010, según los datos oficiales de Interior. Es decir, Ceuta y Melilla cierran julio con prácticamente un tercio de los inmigrantes que entraron en todo el año pasado. Si además se suman los 300 que entraron en junio, la realidad es que las dos ciudades norteafricanas han recibido en sólo dos meses más de la mitad de inmigrantes que en todo 2010.
La primera consecuencia de esta mayor presión migratoria es la saturación que viven los dos Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).
En el caso de Melilla, esta infraestructura tiene capacidad para sólo 480 plazas, pero ha atendido durante todo el mes de julio a cerca de 700, una cifra que apenas ha variado porque las sucesivas llegadas de pateras y nadadores se han visto compensadas con la «constante» salida de grupos de inmigrantes hacia la Península. Este viernes, la Delegación del Gobierno logró rebajar la ocupación a 625, pero ésta ya se encuentra otra vez camino de los 650 por los 23 que han entrado entre el viernes y el sábado.
Para hacer frente a esta saturación, el CETI de Melilla ha tenido que utilizar algunas de sus dependencias para reconvertirlas en habitaciones, equipándolas con literas del Ejército. La situación recuerda a la vivida en 2005, cuando el centro se vio desbordado con 1.500 inmigrantes, muchos de los cuales tuvieron que ser realojados en carpas y tiendas de campaña de la Cruz Roja y el Ejército. Ahora no ha sido necesario llegar a tal extremo, pero las continuas salidas de inmigrantes para su devolución a los países de origen han sido clave para controlar el CETI con unas cifras «manejables». Ello, unido a la vigilancia de la Guardia Civil en el recinto, está evitando por el momento que surjan conflictos producto de la masificación.
El delegado del Gobierno en Melilla, Antonio Claret, explicó resignado hace unos días que la presión migratoria durará todo el verano porque las autoridades marroquíes «hacen lo que pueden, aunque nos gustaría que hicieran más». Además, también admitió que, si bien la llegada del buen tiempo siempre provoca un repunte de la llegada de inmigrantes, este verano se está notando una «mayor asiduidad» en la entrada de pateras, muchas de ellas en forma de barcas de juguete, que hacen más peligrosa la pequeña travesía de los subsaharianos desde la costa próxima marroquí. Algunos, muy pocos, también han llegado saltando la alambrada fronteriza.
Este problema ha provocado la preocupación del Ejecutivo melillense, que ha comparado la situación actual con la crisis de las vallas de 2005 porque ahora, como hace seis años, esto es «un suma y sigue» responsabilidad de Marruecos porque «tiene que controlar sus costas, sus fronteras y sus zonas marítimas para evitar que esto ocurra». Por eso, la ciudad autónoma ha pedido a España y a la Unión Europea que ayuden al país alauí si no tiene los medios suficientes para impedir la afluencia de inmigrantes hacia Melilla, ya que la ciudad «no se puede convertir en una olla a presión» y esta frontera es, al fin y al cabo, el límite real entre Europa y África más allá del Estrecho.
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