Como a conejos: ¿fundamentalismo o fanatismo?
El Día, 01-08-2011DESPUÉS de haber colocado una bomba asesina frente a la sede del Gobierno, se dedicó durante hora y media, casi dos, a perseguir y a disparar, travestido de policía, sobre chicos jovencitos que se encontraban en un campamento del Partido Laborista ¿Tú te crees que es asimilable que un zumbado por su cuenta y riesgo acabe con la vida de tantos inocentes? ¿Con tanto daño, con tanta crueldad?
Es inconcebible. ¿Qué es lo que sucede? Tenemos que asimilar que la masacre acaecida en Oslo y en la isla de Utoya que ha provocado 76 muertos no es ninguna novedad en Occidente, lo sabemos. Miren el 11 de septiembre, el 11 de marzo, el 7 o del 21 de julio, por ejemplo. Sucede casi a diario en Oriente, con brutalidad regada generosamente en racimos de muerte vertidos sobre Irak, Pakistán o Afganistán.
Coches bomba, terroristas suicidas, que se nutren en porcentajes altos de iluminados envueltos en combustible de fundamentalismo religioso. Piensan que su fe los valida para cometer semejantes atrocidades.
“Era necesario”. “Una persona con una creencia iguala la fuerza de 100.000 con solo intereses”. Eso mantiene el chalado de 32 años llamado Anders Behring Breivik, autoalimentado por vapores de caballeros templarios de la edad media, ultracatólico y ultraderechista, antimarxista y admirador nada menos que del Comandante Marcos del FZLN (Frente Zapatista de Liberación Nacional), islamófobo en versión casi nazi y con gases masónicos – pertenece a la logia John Lodge al menos desde 2008 – que en su página web afirmaba ser soltero y amante del culturismo, la caza, la música chill y los videojuegos “World of Warcraft” y “Modern Warfare” y que se montó, parece que en solitario, una película de revoltijo en potaje ideario que concluía con el aval divino al desprecio de lo más sagrado, la vida humana.
Anárquica e indiscriminadamente, estos salvadores destrozan o hacen saltar por los aires a tanta gente como pueden. Da igual quienes sean las víctimas, la cuestión es tener protagonismo y relevancia. Para ellos es lo mismo ocho que ochenta, un adolescente que una cucaracha, lo normal es que sean individuos analfabetos y muy adoctrinados aunque haya anormales como este nórdico que no encajen en el esquema. Esta vez sucedió en Noruega – reconocido paraíso de convivencia, modelo social, de libertad y democracia – y a base de dos armas de fuego y fertilizantes comprados a toneladas en lo que puede ser considerado como la acción de un fundamentalista al estilo yihaidista.
La justificación divina es solo una rastrera excusa y tiene demasiadas excepciones como la de Theodore John Kaczynski – matemático norteamericano, crítico de la sociedad, anarquista y neoludita (ideología de carácter radical, opuesta al desarrollo de la revolución digital, a la inteligencia artificial y a todo avance científico que se apoye en la informática) – , también conocido con el sobrenombre de “Unabomber”. Éste mandaba cartas bomba con las que mató a tres personas.
Desde que la Humanidad tiene consciencia de sí misma, desde que el hombre es hombre, desde que sabemos algo de nosotros mismos, los conceptos que más falsas razones nos han proporcionado a lo largo de la historia para provocar la muerte de los demás son los de dios y patria. Sirvan como muestra las frases en boca de los que se inmolan: “Dios es grande”, o las amenazas disuasorias de “patria o muerte”. La religión en concreto es el arma más letal inventada nunca por el ser humano.
Pero solo activando la mecha del fanatismo, caracterizado por su espíritu maniqueo y por ser el gran enemigo de la libertad, es cuando prende la gasolina del fundamentalismo. Las dos cosas juntas producen la desaparición de la individualidad mediante la atenuación del yo, por una parte, y mediante la acentuación del sentimiento de pertenencia a lo otro.
El resultado es el fanatismo religioso, considerado el principal culpable y responsable a lo largo de la historia del mayor número de conflictos bélicos, holocaustos, asesinatos y actos terroristas. Durante siglos los fanáticos se han visto influenciados por las grandes religiones para así llevar a término actos que van en contra de la propia esencia del ser humano, lo cual deja ver que el individuo está actuando no bajo la fe, sino por pura obsesión.
La bandera noruega ondeaba en solitario a media asta en la sede central en Añaza de Fred Olsen, aunque es el estandarte de la Humanidad el que está de luto.
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