R. GONZÁLEZ/ Washington Especial para EL MUNDO

Islamófobo por conveniencia

EL ZOO DEL SIGLO XXI / WALID SHOEBAT Este palestino estadounidense convertido al cristianismo fundamentalista inventó su pasado 'muyahidin' para poder recibir sustanciosos ingresos

El Mundo, , 28-07-2011

Los atentados terroristas del 11-S en Nueva York y Washington despertaron en EEUU un gran interés y curiosidad por el islam, así como también todo lo relativo a Al Qaeda y el yihadismo. Se generó así, de repente, un verdadero maná en forma de ensayos, seminarios y libros para los expertos en estos temas. Walid Shoebat, un ciudadano estadounidense de origen palestino no desaprovechó la ocasión que le ofrecía el destino, y cambió su perfil profesional: de programador informático pasó a ser un experto en terrorismo islámico.

A diferencia del típico arabista salido de alguna de las universidades de la Ivy League, Shoebat ofrecía un plus: el bagaje de ser un terrorista reconvertido. «Siendo un ex terrorista yo mismo, es fácil entender la mentalidad de un terrorista», dijo en una entrevista en un programa de prime time de la CNN. «Es necesario que terroristas te puedan decir cómo es la vida y el pensamiento de potenciales terroristas».

Nacido en Belén, hijo de padre palestino y madre estadounidense, fue un activista de la OLP de Arafat en los años 70, y llegó a cometer un atentado al colocar una bomba en un banco israelí de su ciudad natal. Las autoridades israelíes lo detuvieron, pero, como no hubo víctimas, y tenía pasaporte de EEUU, sólo pasó un breve periodo en la cárcel.

Siendo un inmigrante en Chicago, lo intentaron reclutar infructuosamente para la causa de la yihad. En 1993, se convirtió al cristianismo en una iglesia fundamentalista.

O al menos, ésta es la biografía que cuenta en sus charlas y en su página web, un relato muy diferente al que ofrecen sus familiares palestinos y los archivos de las instituciones de Israel.

«Nunca oí nada de que Walid fuera un muyahidin ni un terrorista», declaró Daud Shoebat, uno de sus primos, a la cadena CNN en un reportaje reciente. Tampoco hay ni rastro en los archivos del Banco Leumi de un atentado en su oficina de Belén, ni tampoco la policía israelí tiene en su haber una ficha de un tal Walid Shoebat. «Todas estas alegaciones las hace por interés personal», concluye su primo.

Más allá de su controvertido pasado, lo innegable es que Shoebat ha sabido explotar al máximo el filón antiterrorista. De acuerdo con el fisco, sus artículos, conferencias y ensayos le reportaron en 2009 cerca de 350.000 euros. Tan sólo en un acto, celebrado el pasado mes de mayo en Dakota del Sur y patrocinado por el Departamento de Seguridad Interior, se embolsó 3.500 euros. Desde el año 2006, esta agencia se ha gastado ya 27 millones de euros en formación.

Y es que, entre los círculos de la derecha estadounidense, el discurso islamófobo vende muy bien. Así pues, no es de extrañar que Shoebat se despache con afirmaciones como la siguiente: «Todas las organizaciones islámicas en Estados Unidos deberían ser el enemigo número uno». Ni tampoco que realice errores de bulto impropios de un verdadero experto, como afirmar que los terroristas que cometieron los atentados del 11-S eran 17, cuando eran 19.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)