TRIPLE HOMICIDIO EN ALMERÍA MIGUEL CABRERA / Almería
El asesino confeso denunció a sus víctimas días antes
El Mundo, , 28-07-2011«¡Ay, mi niña, ay mi niña!». Los llantos de la madre de Fermina Santiago se escuchaban ayer metros antes de llegar a la pedanía de Palomares (Almería), donde el martes murió asesinada a tiros Fermina, junto a su marido y su hijo. Todos ellos eran de etnia gitana.
«Los mataron como a perros. Se presentó con la escopeta y en segundos acabó con ellos», decía un amigo de las víctimas, aludiendo al asesino confeso de la familia, el empresario de la construcción José Antonio Zamora, de 40 años.
Según apuntan varias fuentes, el presunto asesino y la familia mantuvieron continuas disputas en las que mediaron amenazas de muerte, una de ellas a la hija pequeña del constructor. Cinco días antes del tiroteo, el empresario llegó a personarse ante la Guardia Civil para denunciar la agresión sufrida en una gasolinera, donde, según la declaración de varios testigos, Zamora recibió una paliza de la familia tras mantener con ellos una fuerte discusión.
Según señaló uno de sus conocidos, todo ello habría llevado a que el empresario, muy aficionado a la caza y con licencia de armas, «pudiera perder la cabeza» y cometer el terrible crimen.
El autor de los disparos, que se entregó a la Guardia Civil, fue hospitalizado y ya ha sido dado de alta.
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