Conmoción en Noruega

Noruega estudia encausar al autor de la masacre por crímenes de lesa humanidad

Según su abogado, Breivik está sorprendido de que su matanza saliera tan bien y la policía no le matara

Deia, , 27-07-2011

Oslo. Las autoridades noruegas estudian encausar al autor confeso del doble atentado de Oslo y Utoya, Anders Behring Breivik, por crímenes contra la humanidad, penado con hasta 30 años de cárcel, once más que el máximo previsto en la actualidad en el código penal para los crímenes terroristas. Mientras, continúan las investigaciones sobre sus posibles cómplices. “Todo este caso apunta a que él está loco”, manifestó ayer su abogado, Geir Lippestad, quien asegura que Breivik vive en un mundo paralelo en el que cree que Europa está en guerra. Lippestad tuvo ayer un encuentro con la prensa, en el que relató públicamente los primeros contactos con el ultraderechista islamófobo.

El abogado apuntó que el detenido se ve “como un guerrero” y cree que está en estado de guerra, por lo que siente justificadas sus acciones, que ve como necesarias aunque Occidente no las entienda en la actualidad. “Espera que esto (el doble atentado) desencadene la guerra, una revolución en Occidente”, indicó Lippestad después de señalar que Breivik había consumido drogas antes de la tragedia. Asimismo, el abogado noruego reiteró que su defendido afirma que su organización cuenta con “dos células” en Noruega y varias más en otros países, algo que la policía sigue investigando.

Lippestad, visiblemente tenso, asintió afirmativamente al ser interrogado sobre si su cliente esperaba que sus células prosiguiesen en el futuro su trabajo. “Odia a cualquier persona que no sea un extremista. Odia a cualquiera que sea demócrata y que defienda los valores democráticos”, subrayó el abogado. “No lo puedo describir. Él no es como ninguno de nosotros”, dijo.

Sin embargo, finalmente retrató a su cliente como una persona con una “visión de la realidad muy rara”, alguien “muy frío que vive en una burbuja y que habla en exceso de su manifiesto”, el documento de 1.500 páginas con sus pensamientos que difundió a través de internet horas antes de los atentados. Breivik, que se encuentra en vigilancia especial para que no intente suicidarse, ha reconocido a su abogado que esperaba que los medios estuviesen el lunes en su comparecencia ante el juez, pues “quería explicar por qué” hizo explotar un coche bomba contra los edificios del Gobierno en Oslo y luego masacró a decenas de jóvenes en el campamento de Utoya.

Por último, señaló que el agresor se mostró “un poco sorprendido” de que su matanza, “planeada durante años”, saliese tal y como la había proyectado, pues contaba con que la policía le detuviese antes. El ultraderechista esperaba también que la policía acabara con él en el momento de su detención o en todo caso antes de que llegara ante un tribunal.

Críticas a la policía Al respecto, el ministro de Justicia noruego, Knut Storberget, se vio ayer obligado a salir en defensa de las fuerzas de seguridad, acusadas de responder de forma tardía y descoordinada al ataque en la isla de Utoya. Storberget calificó de “fantástica” la gestión policial del doble atentado, aunque no descartó la posibilidad de realizar una investigación interna posterior sobre la actuación policial. “Es muy importante que tengamos una aproximación abierta y crítica… pero hay un tiempo para cada cosa”, afirmó el ministro, en línea con lo apuntado el lunes por el director de la policía, Øystein Mæland.

La actuación de las fuerzas de seguridad noruegas ha sido cuestionada por su tardanza en responder a las peticiones de auxilio del campamento de los jóvenes socialdemócratas, donde el agresor dispuso de una hora para abatir a cuantos jóvenes pudo el balance actual es de 68 fallecidos hasta que llegaron los primeros agentes de policía. Según las fuerzas de seguridad, la imposibilidad de emplear el único helicóptero policial para esta operación llevó a las fuerzas especiales a trasladarse primero por tierra y luego a encontrar una embarcación apropiada para alcanzar la isla. La otra queja contra las fuerzas de seguridad se centra en la descoordinación inicial, algo que reconoció el lunes implícitamente Mæland cuando explicó por qué se rebajó la cifra total de víctimas mortales de 93 a 76.

Mientras la policía continúa con la investigación, Noruega trata de volver a la normalidad tras el trauma vivido por las masacres de Oslo y Utoya. Asimismo, las autoridades comenzaron a revelar la tarde de ayer la identidad de las primeras víctimas mortales confirmadas.

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