«Llegaré a Estrasburgo, si hace falta»

La Verdad, ANTONIO LÓPEZ, 22-07-2011

Ramona Lucía Lache, sentada en su despacho del Hotel Los Habaneros. :: ANTONIO GIL / AGM

«No me quisieron vender la Thermomix porque me dijeron que soy rumana y extranjera. Es incomprensible. Aún existe racismo en España». Ramona Lucia Lache se siente humillada e insultada después de que el martes pasado intentara comprar un robot de cocina multifunción y se lo denegaran por ser de otro país. Esta mujer rumana es jefa de administración del Hotel Los Habaneros y, cuando solicitó el préstamo para adquirir la máquina, una comercial de la empresa Vorwerk, que vende el popular electrodoméstico en España, le dijo que no se lo podían dar porque no es ciudadana nacional.

Ramona Lucía Lache no daba crédito cuando recibió la respuesta. «No me lo podía creer. Me estaban discriminado porque soy rumana», cuenta en su despacho mientras blande la reclamación que ha puesto en la oficina de Consumo.

Esta rumana de 38 años de edad cuenta que fue el cocinero del hotel quien pidió la Thermomix. Entonces se pusieron en contacto con una comercial de la empresa que vende el electrodoméstico en España para encargárselo. «La chica me puso como requisito que la compra la tenía que hacer una persona física y no jurídica, y entonces me ofrecí yo. Tengo mi contrato en regla, una nómina que puede hacer frente al pago, y no estoy inscrita en ningún fichero de morosos», explica.

Según Ramona Lucía, cuando entrego el Número de Identificación de Extranjeros (NIE) a la comercial, ésta le dijo que sería imposible realizar la compra, «precisamente por ser rumana y extranjera, me dijo». Entonces, según su versión, la vendedora le preguntó que si no había nadie más en la cocina que se pudiera hacer cargo formalmente de la compra. Ramona Lucía le dio una respuesta negativa.

La conversación de las dos mujeres fue seguida por el jefe de recepción de Los Habaneros, Antonio Sánchez. «No me podía creer lo que estaba escuchando. Le estaban diciendo que no le vendía el electrodoméstico porque era extranjera», asegura.

El DNI es necesario

Fue entonces cuando la negociación finalizó y Ramona Lucía se marchó directamente a la oficina municipal de atención al consumidor a poner una denuncia. «Llegaré hasta donde haga falta. Hasta el Tribunal de Estrasburgo si es necesario, con tal de que me restituyan la ofensa (sic) que me han hecho. Ya no quiero ni Thermomix ni nada», agrega.

En la empresa financiera que iba a prestar el dinero a la ciudadana rumana aseguran que ser extranjero no es razón para denegar un crédito. Pero una de sus operadoras reconoce que el formato que utiliza la empresa para estudiar un crédito no acepta el NIE: «No se fía a clientes con movilidad. Solo a aquellos que tengan el DNI. Nosotros hemos concedido dinero a extranjeros que sí tiene el Documento Nacional de Identidad».

Una comercial de Vorwerk también garantiza que en ningún momento se le denegó la compra por ser de otro país. «Nosotros lo que queremos es vender. Cuando pasamos los datos de la compradora a la financiera nos los rechazaron».

Ramona Lucía solo espera que no le vuelva a ocurrir algo similar porque se siente discriminada en un país en el que reside desde hace dos años y está plenamente integrada.

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