Presión contra el ´top manta´
La Vanguardia, , 18-07-2011LA Guardia Urbana de Barcelona, en colaboración con los Mossos d´Esquadra y el Cuerpo Nacional de Policía, está poniendo en jaque la venta ambulante, conocida como top manta, con el fin de erradicar esta práctica fraudulenta de las calles de la capital catalana. Desde hace años, colectivos de subsaharianos y pakistaníes ofrecen productos, muchas veces falsificaciones de grandes marcas, fuera de los debidos controles administrativos, lo que constituye una falta en el mejor de los casos y también una competencia desleal con respecto a los comerciantes que cumplen con sus obligaciones fiscales, amén de una degradación del espacio público. Terminar con esas prácticas, que en muchas ocasiones se encuadran en organizaciones delictivas, y buscar una vía para que estos colectivos se integren en la comunidad con sus derechos y obligaciones es una vieja aspiración ciudadana que el nuevo gobierno municipal de Xavier Trias pretende cumplir.
La presión policial ha hecho disminuir la presencia de manteros en el centro de Barcelona, especialmente en el Casc Antic y enel Eixample, así como en espacios de gran afluencia turística, como son la Sagrada Família y el Park Güell. En cambio, empiezan a verse manteros en algunos barrios donde hasta ahora no estaban o en la zona de la plaza Francesc Macià. También se ha podido detectar un aumento de la venta ambulante ilegal en los subterráneos del metro o incluso en ciudades del entorno barcelonés. Un reciente cambio legislativo y la mayor vigilancia policial han tenido como consecuencia la aparición de incidentes violentos cuando los vendedores son detenidos e identificados por la policía o cuando esta trataba de incautarse del material expuesto a la venta. También últimamente se han detectado incidentes violentos entre grupos de manteros de diverso origen por la ocupación de un espacio en la vía pública.
Hasta ahora, las autoridades municipales habían encarado el problema con una cierta permisividad. Pero es evidente que se trata de una práctica fraudulenta, que además genera un uso del espacio público inapropiado y que provoca últimamente incidentes violentos que es preciso erradicar. Yno basta con hacer desaparecer el fenómeno del centro y de las zonas más turísticas, sino que hay que lograr que no haya un solo mantero en la ciudad. Por lo tanto, a la presión policial habrá que sumar acciones sociales que posibiliten una salida digna a estos colectivos para que renuncien a esas prácticas, que no benefician más que a los círculos de carácter mafioso que los extorsionan.
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