'Hippies' en la estacada

La Verdad, MANUEL MADRID, 18-07-2011

Vendedores del mercadillo de San Esteban posan para ‘La Verdad’ en sus puestos. :: EDU BOTELLA/AGM

El estudio de arquitectos Ad – Hoc de Murcia, ganador del concurso de ideas para trasladar el mercadillo de San Esteban del paseo del Malecón al jardín del Salitre, junto a la Oficina de Estadística, aún mantiene la esperanza de ver algún día su proyecto hecho realidad. El arquitecto murciano José Antonio – ‘Pencho’ – Sánchez Morales, director del equipo ganador formado por Laura Ortín Jiménez, Carlos Sánchez García, Nuria Bernal Rivera, Juana María Gómez Caja y Álvaro del Valle Robles, asegura que siguen esperando a que el Gobierno municipal tome una decisión cinco meses después de lograr el primer premio en el concurso.

La propuesta ‘Heterotopía’, que aboga por instalar un mercado artesanal distribuido en 30 casetas con forma de poliedro y construidas con un nuevo material de vidrio producido en una nueva planta de reciclaje de Alhama de Murcia, sigue teniendo para Sánchez Morales la misma vigencia. «Creemos – ensalza el prestigioso arquitecto – que es el tipo de actuación que hay que hacer. Aunque se trata de una intervención en un espacio pequeño, creo que tiene cierto interés en su desarrollo y cierto valor como propuesta porque no solo pretende trasladar un mercado sino crear un lugar de encuentro. Entendemos que no hay ninguna circunstancia que altere la vigencia del proyecto, pero estamos dispuestos a introducir las reformas que sean necesarias para salvar cualquier posible obstáculo». El ganador del concurso apunta que lo importante es dar una solución a los vendedores y acondicionar un espacio de la ciudad que ganaría con la intervención. «Nosotros hacemos 10 proyectos antes de iniciar la ejecución de algo, y hacemos 10 versiones de cada proyecto, por lo que eso no es problema para nosotros», insiste.

Las tibiezas mostradas por el Gobierno local para ejecutar el proyecto ganador estriban en las supuestas quejas de algunas comunidades de vecinos, que no quieren que se deteriore este rincón de Murcia por el trasiego de camiones y de clientes, pero Sánchez Morales difiere en el modo elegido para llevar a cabo el proyecto. «Si la opinión de los vecinos es lo único que determina cualquier política encuentro que es un concepto de participación muy lamentable, porque si no no se llevaría a cabo ningún proyecto. No tiene sentido poner a 500 arquitectos a trabajar sobre un proyecto si luego no se lleva a cabo». No obstante, no es la primera vez que Ad – Hoc no consigue ver hecho realidad su proyecto. En 2007 ganaron el primer premio del concurso convocado por la Consejería de Medio Ambiente para construir una Ciudad del Medio Ambiente en el monte ‘Los Cuadros’ y ‘Los Asperos’, en las proximidades del embalse de Santomera, al que se presentaron 15 candidaturas. También lograron el tercer premio del concurso de ideas para urbanizar Marina de Cope.

Las cápsulas que diseñaron para el jardín del Salitre son una adaptación espacial de los diagramas de Voronoi formando poliedros acoplables de distintos colores, volúmenes y dimensiones. Cada una de sus caras se formarían con ese nuevo material de fibra de vidrio, llamado Alfatec, hasta formar una especie de esfera. Según el proyecto, en la entrada al jardín, a la altura de la ermita de Pasos de Santiago, pretendían instalar un panel informativo sobre inmigración e interculturalidad. El conjunto de casetas pretende configurar, según los autores, una especie de cercado inspirado en poblados indígenas y rodeado de naturaleza. Y todo ello guiado por el patrón geométrico de Voronoi, que tiene la capacidad de modelizar matemáticamente la piel de una jirafa o el dibujo de la sequía.

Un mes después de hacerse público el fallo del concurso – el alcalde inauguró en febrero una exposición con todas las propuestas en el Colegio Oficial de Arquitectos de Murcia – , la concejal de Seguridad y Circulación, Nuria Fuentes, y el concejal de Mercados, Cristóbal Herrero, admitieron ciertos reparos vecinales ante la posibilidad de que se trasladara el mercadillo al Salitre. Ambos concejales insistieron entonces que solo remodelarían el entorno de Estadística si había un consenso vecinal rotundo, una postura extrema que complicaba cualquier planteamiento futuro. De hecho, Fuentes y Herrero mantuvieron una reunión con 20 comunidades de vecinos y con 26 comercios de la zona, así como con representantes de la asociación de vendedores de San Esteban, donde quedó patente que el traslado no conciliaba a todas las partes, aunque quedaron emplazados a una segunda reunión en el lugar, para delimitar sobre el terreno el espacio que ocuparían los puestos, aunque aún no ha tenido lugar. De hecho, ni Fuentes ni Herrero tienen claro todavía quién retomará el proyecto después del reparto de competencias, por lo que se pasan el ‘muerto’ y ninguno de los dos aclara el futuro del mercadillo.

Frustración de los vendedores

Mientras en La Glorieta se entretienen con otros debates, en El Malecón los 22 vendedores que mantienen sus puestos sobreviven con desespero. La mayoría fueron trasladados a regañadientes en e verano de 2009 por el inicio de las obras de construcción del parking de San Esteban – paralizado judicialmente meses más tarde, en diciembre, tras el hallazgo de un arrabal andalusí del siglo XII y XIII único en España por su trazado urbano – con la esperanza de volver a la plaza, pero tres veranos después de aquella decisión provisional siguen abandonados a su suerte en un lugar donde apenas reciben clientes. «Solo pasa gente haciendo footing», se lamentan Abdel Duidar y Fátima Nouri, miembros de la junta directiva, quienes confían en que el alcalde tome una decisión en breve «porque no podemos soportar ni un día más en estas condiciones».

Los vendedores aseguran que la venta en estos dos últimos años ha sido anecdótica y que no ganan ni para pagarse el alta como autónomos, por lo que reclaman a las autoridades locales que se interesen por su problema y les ayuden a encontrar una solución definitiva. «Los vendedores desde el primer momento nos hemos ofrecido a colaborar, a encontrar una ubicación que no suscite molestias a los vecinos. Solo queremos trabajar y que nos dejen ganarnos la vida. No somos contenedores de basura ni vamos a molestar a nadie», sostiene Abdel. «Estamos desesperados y no perdemos la fe, pero es que ya hasta a los clientes les damos pena», apunta Fátima.

La propuesta de la UTE Grupo Generala – Gestión de Aparcamientos incluía un parking de cinco plantas y la construcción de una nueva plaza en la que se reubicaría a los vendedores cuando culminaran las obras. El yacimiento frustró los deseos de los vecinos y dejó a los llamados ‘hippies’ en la estacada y sin clientes.

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