encontró trabajo gracias a cáritas

«Ayudan a todo el mundo, no diferencian ni colores ni razas»

La Voz de Galicia, p. blanco, 18-07-2011

Vive en Lugo y ha participado en muchas acciones formativas

Vive en Lugo y ha participado en muchas acciones formativas

Carmelita Arruda habla con una melodía que delata su origen: Brasil. Llegó a Galicia – vive en Lugo – hace unos siete años. «Tenía aquí una hija con una niña pequeña, que necesitaba ayuda», explica. «Tuve la suerte de venir ya con un empleo, gracias a Cáritas. Dios mío – exclama – , nos ayudan mucho a todos los que lo necesitamos. En Cáritas, una persona desesperada encuentra de todo: abogada, psicólogos… te ofrecen formación, te ayudan a buscar un empleo… Es una pena que no tengan más ayuda, más recursos».

Desde su llegada, ella pasó por varios trabajos y ha hecho también varios cursos con Cáritas diocesana de Lugo. Muy distintos: desde aprendizaje del idioma o informática básica hasta auxiliar de ayuda a domicilio, enfermería sanitaria y geriátrica, sensibilización ambiental o métodos activos de búsqueda de empleo. Tiene nociones para atender a personas con alzhéimer o a aquellas otras que necesitan cuidados especiales. «Si no tienes la formación, es muy difícil encontrar trabajo», argumenta.

«En Cáritas ayudan a todo el mundo, inmigrantes y españoles, no diferencian ni colores ni razas, y el tratamiento es estupendo». Gracias a haberse formado en esas materias, y al papel de la diocesana de Lugo, ahora tiene empleo. «Estoy contentísima, agradezco todo lo que tengo», asegura. «Es muy importante, porque para renovar la tarjeta de residencia – le toca en octubre del 2012 – tienes que tener un trabajo». Sus jefes le permiten conciliar su vida laboral con el cuidado de su nieta, de «6 añitos». Por circunstancias, Carmelita se hizo cargo de la niña. Con ellas vive ahora otro de sus hijos, de 28 años. «Llegó a Galicia hace unos tres años. Su padre falleció. Brasil es un país donde hay una buena situación de trabajo, pero no seguridad. Por eso me gusta vivir aquí. En Lugo y en Galicia he encontrado muy buena gente». Carmelita, con su sueldo, enfrenta todo eso. Su hijo, gerente de un restaurante en su país, está aquí sin trabajo, con una situación sin arreglar. «Necesitaría un contrato. Él también ha hecho varios cursos y a ver si hay suerte. Sería mi felicidad absoluta», apunta.

carmelita arruda alves encontró trabajo gracias a cáritas

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)