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Cursos que, aun en crisis, acercan a sus alumnos al mercado laboral

La Voz de Galicia, 18-07-2011

La importancia del empleo, al margen de la salvaguarda que supone para la economía familiar, radica en la integración de las personas en el día a día. De ahí que se incida en el valor de los cursos de formación, como los que ofrece Cáritas. Miguel Fernández, responsable del Centro de Traballo e Cultura de Santiago, expone algunas de las claves.

¿Cómo son los cursos?

Enfocados a los sectores con mayor salida en estos momentos – cuidado de mayores, atención a personas dependientes, empleo doméstico, hostelería… – . Muchos tienen una duración aproximada de 200 horas, con una parte práctica importante.

¿Para quién?

Los alumnos solían pertenecer a un colectivo cuya integración es más difícil: minorías étnicas, personas que llevan tiempo sin trabajar, inmigrantes , jóvenes sin formación… Ahora, no tanto.

¿Ha cambiado el perfil?

Se detecta la llegada de personas que hacía años que no necesitaban recurrir a Cáritas, personas que habían conseguido una relativa normalización de sus vidas, pero a las que la crisis devuelve de nuevo a situaciones complicadas, a la búsqueda de un trabajo. Y otros, que tras caer un sector, han de formarse en otro para acceder a un empleo.

¿Qué se pretende?

Para ese colectivo en cuestión, formarlo, porque ha de competir con personas con más cualificación. Se busca que estén preparados para integrarse al mercado ahora o cuando sea posible.

¿Existe mucha demanda?

Hay un número muy elevado de gente interesada en hacer esos cursos. Así, aunque las acciones formativas se preparan para muchos alumnos, a veces llega a haber más del doble de peticiones que de plazas. «Iso xa reflicte bastante como está a situación», apunta Miguel.

¿Se logra algo?

Sí, la experiencia es satisfactoria. Algunos, tras las prácticas, se quedan ya en el puesto de trabajo, así que, en esos casos, es una forma de inserción directa. En otros, quedan en la lista para futuras ocasiones.

¿Cuál es la meta final?

Frenar el proceso de exclusión social que pueden sufrir las personas que llevan mucho tiempo sin empleo. «O que permiten os cursos é que as persoas manteñan unha certa motivación e tamén supón que 15 ou 20 persoas convivan durante un mes o cal vén sendo moi diferente a estar na casa parado ou saír á rúa, só, a buscar emprego». Por eso es fundamental destinar recursos a este tipo de actuaciones.

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