Fallece un vecino de Berriozar tras ser apaleado y abandonado en un descampado

el crimen se pudo cometer el miércoles por la noche junto a la vía del tren

Antonio Echeverría Hernández, de 52 años, tenía cinco hijos y cuatro nietos

Diario de Noticias, diario de noticias, 15-07-2011

pamplona. Poco antes del encierro, SOS Navarra recibió una llamada alertando sobre la presencia en la calle de una persona en estado inconsciente. Presentaba traumatismo craneal y fue trasladado en ambulancia al Hospital de Navarra, en Pamplona, donde falleció posteriormente.

El Juzgado de Instrucción número 4 de Pamplona se ha hecho cargo de la investigación y ha decretado el secreto de sumario. La Guardia Civil investiga los hechos y trata de identificar al autor o autores de la agresión, aunque de momento hasta ayer por la tarde no había detenidos. No se descarta que haya más de un implicado.

La Guardia Civil no adelantó ayer ninguna hipótesis sobre las causas del crimen aunque los primeros indicios apuntan a un caso relacionado con una banda de delincuencia. Otras fuentes cercanas a la familia destacaron que el fallecido pudo ser citado después de cenar, en torno a las diez y media de la noche por un grupo, entre los cuales se encontraba al parecer una persona que “era conocida” para la víctima. El fallecido, de etnia gitana, bajó con ellos de su vivienda en la calle San Agustín tras ser “engañado” para cerrar un supuesto trato. Desde ese momento la familia le perdió la pista ya que no supieron nada de él hasta que fue encontrado por un vecino de Berriozar junto a un camino del que se accede a una zona de huertas próxima a la vía del tren, en el entorno del campo de fútbol. El descampado donde se perpetró el crimen se encuentra junto al casco urbano de Berriozar, a la entrada del polígono Comarca I, cerca del hipermercado Eroski.

El cuerpo del fallecido fue golpeado con un tablón o madero de gran tamaño hasta causarle heridas de gravedad, si bien no recibió heridas por arma blanca. El cuerpo quedó agonizando hasta que falleció una vez trasladado al hospital.

Hernández, uno de los diez hermanos nacidos en Pamplona, tenía cinco hijos, tres hijos y dos hijas, y cuatro nietos. Vivía en Berriozar, en la calle San Agustín, y era una persona muy conocida en la localidad. Las escenas de dolor se repitieron ayer en la puerta de Urgencias del Hospital de Navarra donde se congregaron decenas de familiares, amigos y miembros de la comunidad gitana llegados de Pamplona y de diferentes municipios de la Comarca.

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