La 'República Independiente de Lavapiés'

El País, QUICO ALSEDO, 14-07-2011

Digámoslo pronto: la Policía nunca pisó fuerte en Lavapiés. Aún es recordada la anécdota: hace dos años se presentaban las patrullas policiales a caballo y de pronto, delante de todos los medios, con una veintena de flashes de fotógrafos apuntando, uno de los equinos pegó un patinazo con una agente encima y ambos estuvieron a un tris de dar con sus huesos en el suelo.

Por dos veces en una semana, vecinos del barrio han tratado de impedir la detención de sendos inmigrantes. La primera ocasión coincidió con una asamblea post 15-M que en esos momentos se estaba celebrando en la propia plaza. Anteayer, sin embargo, funcionó el dispositivo que varios colectivos han puesto en marcha para ser testigos de la acción de la Policía y denunciar las «redadas racistas» que se llevan a cabo en Lavapiés.

La delegada del Gobierno, Dolores Carrión, negaba la pasada semana que se estén realizando estas redadas. Colectivos como SOS Racismo, la asociación Sin Papeles de Madrid, la Asamblea Popular de Lavapiés o Ferrocarril Clandestino aseguran que se realizan controles encubiertos, que se enmascaran con eufemismos, y han montado un dispositivo que dio sus frutos el pasado martes, cuando en apenas minutos se concentraron en el lugar una buena cantidad de ciudadanos dispuestos a evitar la detención de un inmigrante al que la Policía acusaba preventivamente de traficar con droga.

Colectivos relacionados también con el 15-M tienen varios locales en el barrio: por ejemplo, el centro social autogestionado Casablanca (en la calle Santa Isabel), la revista Diagonal (en la calle de la Fe) o un centro que se reivindica anarquista, en la calle Magdalena.

Dos fotógrafos de Diagonal, precisamente, explican cómo el tejido «lleva mucho tiempo fraguándose, sólo que quizás ahora, con el 15-M, la gente ha roto el hielo, cuando hay una detención por motivos racistas antes la gente se quedaba parada y ahora no, ahora actúa», explica Olmo Calvo. «Hace mucho tiempo que se hacen brigadas para controlar las redadas de la Policía. Como mucho se juntan unas 15 personas, que lo único que hacen es ponerse en los puntos donde los agentes se apostan y toman nota de a cuánta gente se detiene, de las matrículas de los coches de Policía… No pueden apuntar los números de placa porque los policías se las quitan, pero incluso Cáritas ha denunciado estas redadas por motivos racistas», narra.

Calvo y su compañero Dani Fernández han realizado un proyecto fotográfico en el que retratan ese «racismo policial», que han expuesto en la web www.fronterasinvisibles.es. «Hay mucha gente muy quemada en el barrio con estas redadas, hace años se hacían sin ningún pudor, a la luz de todos, ponían a 20 subsaharianos en la plaza de cara a la pared, como si fueran judíos en la Alemania nazi», dicen. La Policía, en cambio, sostiene que el hombre al que iban a detener el miércoles traficaba con droga, una queja también muy extendida entre los vecinos de Lavapiés. Las dos no detenciones registradas en los últimos días llevaron a Francisco Granados, ex consejero de Presidencia de la Comunidad, a acusar de pasividad a las fuerzas del orden. Su sucesora, Regina Plañiol, respaldó la actitud «prudente» de la Delegación.

«Pero es que la gente está harta, la crisis está golpeando muy fuerte aquí, fíjate que en los dos hechos se han juntado jóvenes y mayores, mujeres…», termina el fotógrafo Edu Calvo.

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