LA GRAN EVASIÓN

Las Provincias, MANUEL ALCÁNTARA |, 06-07-2011

Cada vez queda entre nosotros menos gente de fuera. Quienes vinieron tumultuosamente, atraídos más que por el cambio de clima por el cambio de moneda, se están yendo. Les seguimos llamando «ciudadanos no nacionales» a los nietos del gran Rubén Darío, que les consideraba espíritus fraternos y sangre de Hispania fecunda. Les alojamos en las cocinas y en los invernaderos, bajo una techumbre de plástico, pero ya no hay trabajo para ellos ni para sus anfitriones interesados, así que hemos tenido mucho gusto en conocerlos, quizá más que el que han experimentado en conocernos a nosotros. Se marchan con viento fresco a pesar de que hace mucho calor.

Hay que tener en cuenta el estado de nuestras cuentas. De los cerca de cinco millones de parados, casi millón y medio no recibe ninguna prestación. Ni poca ni mucha, sino ninguna, y eso repercute bastante en nuestro acreditado sentido de la hospitalidad. No solo las desbocadas autonomías tendrán que limitar el gasto, sino esas pequeñas sedes autonómicas que son las casas de todos, o sea, de cada uno de nosotros. En vista de eso, el ministro de Trabajo propone un impuesto especial para banqueros. Hemos identificado al enemigo y nos disponemos a apedrear bancos, sin saber que se trata de una redundancia. Todos son de piedra. Habría que sugerirle a don Valeriano Gómez, como en el chotis, que no bajara tanto la mano.

No sabemos quiénes son los ricos oficiales, pero sabemos que están acumulando un rencor difuso. No siempre se ocultan, pero crece el número de personas que no les puede ni ver. La demagogia, que siempre ha sido el arte de agitar al pueblo al mismo tiempo que se le adula, es peligrosa, pero los que corren peligro de verdad son los emigrantes que tienen que irse porque no tienen sitio entre nosotros, sus hermanos de raza. Somos sus benefactores y al mismo tiempo sus explotadores. Nos caían muy bien hasta que se produjo la caída económica que nos tiene baldados a todos, incluso a los que están poniendo pies en polvorosa.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)