Plan para frenar violencia de género a migrantes

El Universo, 27-06-2011

La tarde del pasado 8 de mayo, Marisol Consuelo Tituaña se asomó a la ventana de su piso en el madrileño barrio de Puente de Vallecas y pidió auxilio. Fueron sus últimos gritos.

Segundo Eulogio, su esposo (ecuatoriano como ella), la introdujo en la habitación con violencia, bajó la persiana y la degolló. Su cadáver quedó tendido sobre un gran charco de sangre. Él intentó suicidarse. Llevaban casados 18 años.

La inmigrante es la más reciente víctima ecuatoriana que ha muerto a manos de su pareja en el último semestre en España. Suman tres en lo que va de este año (Yanela Zaruma falleció el 4 de abril y una tercera compatriota cuya identidad no ha sido revelada, el 15 de mayo). En el 2010 fueron cinco y desde el 2003 hasta la fecha ya suman veintidós, según los informes.

Las estadísticas han empujado a la embajada de Ecuador a emprender un proyecto para atajar tanta violencia, fruto de “patrones culturales machistas y violentos que los inmigrantes han exportado, asumido y acentuado” en tierras ibéricas, según palabras del embajador Galo Chiriboga.

La iniciativa que se presentó días atrás está auspiciada por la Fundación Repsol, se apoya en la infraestructura de la Comunidad de Madrid y cuenta con el respaldo de la Secretaría de Estado de Igualdad.

El propósito del programa piloto de siete meses de duración pretende “acercar a los ecuatorianos la información de todos los instrumentos de los que dispone España para la prevención y sanción de las infracciones de violencia de género”, añade Chiriboga.

El desconocimiento de los recursos para hacer frente a esta lacra constituye una de las razones que convierte a la mujer inmigrante en un colectivo especialmente vulnerable. Bibiana Aído, secretaria de Estado de Igualdad, apunta más causas: una mayor dependencia de la mujer frente a su agresor y la falta de redes de apoyo sociales y familiares.

Su afirmación se sustenta en cifras. La proporción de mujeres víctimas y agresores nacidos en terceros países está “sobrerrepresentada” si se compara con el peso demográfico de la población extranjera (11,3%). Desde el 2003, la media de asesinatos de mujeres foráneas ronda el 30%. Hubo años, como el 2008, con picos que alcanzaron el 44%.

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