Una inmigrante palestina lleva diez meses sin poder ver a su hija de 6 años

La Verdad, A. S., 25-06-2011

Nisreen Aburakrax. :: P. A.

Una madre enormemente preocupada, angustiada más bien, porque desde hace diez meses no ha podido ver a su hija de seis años. Se trata de Nisreen Aburakhia. Afirma que su todavía marido ha incumplido el convenio regulador de la separación que fue refrendado por el Juzgado nº 4 en junio de 2010.

Entre las estipulaciones se establecía que el padre podría tener a la niña, entre otros periodos, del 1 al 15 de agosto. Y así se cumplió el año pasado, pero llegada esa fecha la niña no regresó con su madre que, de acuerdo con el convenio regulador y la sentencia judicial, posee la guardia y custodia.

Ante esta situación la madre presentó sucesivas denuncias, el 18 de agosto de 2010 y el 15 de septiembre del mismo año, por este incumplimiento y el no haber podido incorporar a la pequeña al colegio en el que estaba matriculada en Lorca.

Nisreen se ratificó en sus denuncias el pasado 7 de marzo en el Juzgado de Instrucción nº 2 y, con posterioridad, ha presentado nuevas denuncias por llamadas con amenazas del que fue su marido y por la supuesta falsificación de su firma para inscribir a su hija en un colegio en un pueblo de Guadalajara.

«En todo este tiempo solo he podido hablar por teléfono con mi niña en cuatro ocasiones, y siempre su padre interrumpía la conversación dirigiéndome insultos de todo tipo. Hasta ahora ninguna de las gestiones que he emprendido, tanto a nivel judicial, como en otras instancias, han dado resultado, sigo sin mi hija. Además, tengo miedo por las amenazas, pero mi máxima preocupación es recuperar a mi pequeña», dice Nisreen.

La crisis familiar se produjo de forma total en le mes de mayo de 2009, cuando Nisreen presentó una denuncia en la Comisaría de Policía por agresión del marido en una discusión, delante de su hija. El Juzgado de Instrucción nº 4 condenó al marido como autor de un delito de lesiones a la pena de «37 días de trabajos en beneficio de la comunidad, privación del derecho a la tenencia y porte de armas por tiempo de 16 meses, prohibición de aproximación a menos de 300 metros de la víctima y de comunicación con la misma por cualquier medio por un periodo de ocho meses».

Nisreen Aburakra estudiaba para matrona en su país natal, estudios que abandonó al casarse con la intención de poder continuarlos en España, donde vive desde el año 2004, primero en Guadalajara, donde reside la familia del marido, y desde 2006 en Lorca.

El matrimonio, cuando llegó a Lorca abrió una frutería en la calle Pérez Casas que cerraron cuando las relaciones familiares se rompieron. En la actualidad trabaja como cuidadora de una persona mayor y dispone del espacio necesario para alojar a la niña que está empadronada en Lorca. En poder de la madre están el libro de familia y el DNI de la pequeña. En las últimas semanas ha comprobado que su marido se encuentra en Lorca, porque lo ha visto por la calle y le dirige insultos de todo tipo y amenazas, según denuncia. «Pretende que vuelva con él, pero no estoy dispuesta y quiero que los trámites del divorcio continúen. Lo que deseo de todo corazón es que me devuelva a mi hija. Echo mucho de menos a mi familia que está en Gaza, a la que no veo desde hace ocho años y no conocen a mi hija».

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