'Indignados' contra la orden de desahucio
El Mundo, , 16-06-2011Eran las 6.05 horas de la madrugada de ayer cuando Anuar Kalil salía de su casa, en la calle del Naranjo, número 14, en el barrio madrileño de Tetuán. Anuar, un empresario en paro de 55 años, iba a tirar la basura, pero parecía apesadumbrado. «No sé qué va a pasar». Aún antes de que ningún activista del 15-M llegara al lugar, cuando la calle estaba desierta y el sol apenas despuntaba en el horizonte, se dibujaba la batalla por el desahucio de su familia.
Apenas media hora después comenzaba el reguero de indignados, convocados en el lugar por la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, que había hecho el llamamiento hace tres semanas. Ya habían conseguido parar un desahucio en Barcelona, el martes, y en otros puntos de España, como Murcia, tiempo atrás. Pero la de ayer era su primera acción en Madrid. «La primera acción del Movimiento 15-M contra los bancos», como la presentaron los miembros de Democracia Real Ya cuando se sumaron a la convocatoria, a finales de mayo.
Había que llegar muy pronto, porque «en Murcia, cuando hicimos pública la acción que íbamos a llevar a cabo, colocaron un cordón policial impresionante desde primera hora y no pudimos entrar», contaba Chema Ruiz, de la Plataforma de Hipotecados.
Sobre las 7.30 horas eran unos 25 los activistas que se encontraban en el lugar. El acceso a los medios demasiadas veces visto como enemigos por parte de los indignados a la casa de Anuar quedó así cortado. El abogado de Anuar, que se había hecho cargo de su defensa apenas unos días antes, explicaba su posición: «La Constitución dice que todo el mundo tiene derecho a una vivienda digna, lo que impide que esta gente pueda ser echada a la calle. Y, por otro lado, a esta gente se le dio un crédito que se sabía que no podrían pagar. A esto se le llama usura».
Respecto a la resistencia al desalojo, el letrado, Rafael Mayoral, obviamente no se manifestaba: «Esto que se ha producido es una ola de apoyo popular, de solidaridad, que ha surgido de forma espontánea. La gente viene a defender los derechos de Anuar porque pasado mañana nos podría pasar a los demás», remarcó Mayoral.
Mientras, una veintena de activistas se había quedado en el interior de la vivienda, con la intención de resistir, y otra veintena aproximadamente se situaba en las escaleras y el portal. Hacia las 09.00 horas llegaba una patrulla policial, que pedía sus DNI a los presentes en la puerta. También mandaba que salieran los de dentro, mas nadie salió. Media hora después ya había en el lugar unos 250 indignados: el desalojo ya era, evidentemente, imposible.
Hacia las 11.00 horas llegaba al lugar el secretario judicial siempre según la versión de la Plataforma, quien comunicaba al abogado de Anuar que no habría desalojo. El 15-M había ganado su primera «batalla contra los bancos».
Un grupo de unas 50 personas, de las 300 que consiguieron frenar el desahucio decidieron continuar la protesta en una sucursal de la entidad bancaria con la que dicha familia tiene contraída la deuda hipotecaria. Ante la llegada de manifestantes, la sucursal ha decidido cerrar su puertas, a pesar de que en su interior permanecían los empleados y varios clientes.
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