Los compañeros de clase avisaron del hecho, pero no les hicieron caso

La Verdad, F. A., 04-06-2011

Los compañeros de colegio de la niña embarazada ya dieron, hace meses, la voz de alarma sobre el posible caso de violación. Los chavales de once años avisaron a sus padres de que una niña en el colegio podría estar embarazada, si bien los vecinos obviaron estas acusaciones. Los escolares y los profesores del colegio Ismael García notaban cómo la afectada engordaba con el paso de los meses, aunque se pensó que era por otras causas.

La mayoría de vecinos de La Murada conoció ayer el sorprendente suceso por ‘La Verdad’, puesto que solo un grupo muy reducido de personas sabía de la agresión cometida sobre la niña, supuestamente por parte del padrastro. Los familiares de la joven, de origen ecuatoriano, apenas mantenían contacto con sus vecinos de La Murada.

En la pedanía oriolana este suceso conmovió por completo a sus habitantes, que durante todo el día comentaron lo ocurrido. «Muchos de sus compañeros decían que había una niña embarazada en el colegio, pero nadie les creía», señaló Tony Algarra. Las sospechas surgieron cuando la pequeña no podía seguir los ejercicios de la asignatura de educación física, y vomitaba antes de realizar cualquier esfuerzo. «Todo el mundo pensaba que engordaba por otras causas naturales», dijo un vecino que agregó que «la madre también estaba embarazada, pero nadie se podía imaginar esto».

Los muradeños se despertaron con este caso sobre el papel y por la presencia de equipos de cadenas de televisión nacional en la población que levantó la curiosidad de los que todavía no se habían enterado de este asunto, que corrió de boca en boca por toda la localidad.

Uno de los residentes explicó que «en la casa que vivían había varias familias, es algo normal aquí, se paga un alquiler entre varias parejas». En este sentido los extranjeros que trabajan en el campo de La Murada, «únicamente se relacionan con el capataz y con los jornaleros», aseguran.

Algarra comentó que «un caso de este tipo en un sitio tan pequeño es un escándalo, porque nos conocemos todos y nos hemos cruzado con este individuo un montón de veces por la calle». En cualquier caso los conciudadanos exigen que, una vez que se arreste a la persona que está en búsqueda y captura, «si es culpable, que pague con la pena más alta que exista, porque esto es imperdonable y si ha huido es porque era consciente de lo que hizo».

En la pedanía de Orihuela se advierte que parte de culpa de que el suceso no haya transcendido antes es de «la madre, que escondió esta situación, algo impensable para nosotros, pero en su cultura la mujer está muy infravalorada», alega un muradeño. Este periódico intentó ponerse en contacto con la concejal de Bienestar Social oriolana, Araceli Vilella, que no atendió las llamadas de este periódico.

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)