El sistema educativo vasco no consigue frenar la paulatina formación de 'guetos'
Diez centros guipuzcoanos superan ya el 25% de alumnado inmigrante "No sé si es efecto llamada, pero vienen porque dicen encontrar aquí a sus iguales", dice el director de un instituto irundarra
Diario de noticias de Gipuzkoa, , 30-05-2011Donostia. El sistema educativo vasco sigue teniendo una asignatura pendiente con los escolares recién llegados. Los programas implantados en los últimos años para acabar con las desigualdades y la consiguiente segregación del alumnado no acaban de surtir el efecto deseado, y el riesgo de creación de guetos escolares “se mantiene, e incluso puede que algunos casos se haya agudizado”, alerta el Ararteko en el informe extraordinario Infancias vulnerables, que analiza el devenir de esta realidad en los últimos años.
La apuesta por una escuela inclusiva se topa con resultados que no siempre son los apetecidos. Un mismo colegio no debería superar la cuota del 20% de alumnado extranjero con el fin de evitar que la sombra del gueto comience a extenderse sobre el centro. Pese a ello, un total de 68 colegios sobrepasan ese porcentaje en Euskadi, diez de ellos en Gipuzkoa, 35 en Bizkaia y 23 en Álava. Los colegios públicos absorben a casi ocho de cada diez menores inmigrantes.
Luis Otxoteko es director de uno de estos centros, el instituto Hirubide, en Irun, donde la población foránea marca un evidente desequilibro respecto a la media que registra el territorio. Las aulas de este instituto de Educación Secundaria Obligatoria acogen a 17 nacionalidades repartidas entre sus 130 alumnos. Aquí, el 40% del alumnado es extranjero, un porcentaje que duplica el límite habitualmente establecido. “No sé si llamarle efecto llamada, pero es verdad que muchos alumnos se decantan por este centro porque aquí dicen encontrar a sus iguales, amigos y conocidos”, detalla Otxoteko.
La existencia de plazas libres, a diferencia de lo que ocurre en otros institutos, es la razón principal que explica el inusitado auge que ha experimentado el alumnado inmigrante en el instituto. Ello, unido al boca a boca, convierte el centro en una torre de babel que el el director observa en clave “positiva”.
La mayor parte de ellos son latinoamericanos Colombia, Ecuador y Honduras y también hay chavales de países del este, con la incorporación este año de chinos, guineanos e incluso de Burkina Faso. ¿Estamos ante un gueto? “No”, responde inmediatamente el director del instituto, aunque reconoce ser consciente del riesgo que entraña caminar en esa dirección. "Los alumnos comentan que están aquí más a gusto que en otros centros. Yo les suelo preguntar por qué. La respuesta es siempre la misma: ‘porque hay otros como yo’. Otxoteko explica que, para evitar discrepancias, realizan una labor de “comunión” con los estudiantes autóctonos y sus familias, de manera que siga reinando la misma “convivencia” que existe hasta ahora.
Niveles de ocupación El informe del Ararteko constata que gran parte de la población escolar “socialmente desfavorecida” se concentra en colegios que presentan unos niveles de ocupación que “pueden incidir decisivamente” en los resultados escolares. Un estudio encargado por el Defensor del Pueblo en el País Vasco resulta muy esclarecedor al respecto. Para analizar esta realidad, se seleccionaron 84 centros de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) que presentaban esas características, es decir, concentraban a los alumnos con menos recursos. Se comparó los resultados escolares de estos chavales con la media del rendimiento que arrojaban los estudiantes del resto de colegios. “Hay un 20% más de tasas de repetición”, concluye el informe en relación a los centros donde se produce esa guetización.
En realidad, la situación no es nueva. Hace ya una década que el Defensor del Pueblo en el País Vasco alertó de las grandes diferencias que comenzaban a producirse entre centros y redes escolares en la atención al alumnado. “Los datos disponibles apuntan a que los problemas que destacamos hace una década se mantienen e incluso se han agravado”, resalta el Ararteko.
El reparto equitativo entre la red pública y privada sigue siendo una materia pendiente en el Departamento de Educación del Gobierno Vasco. “El problema subsiste, y comparto con usted esta preocupación”, le respondía recientemente la consejera de Educación , Isabel Celaá, al parlamentario de Aralar, Mikel Basabe, que le interpeló acerca del gran desequilibro que se ha producido en la distribución del alumnado inmigrante.
Este curso, según datos del Departamento vasco de Educación , un 10,5% de los centros públicos que hay en Euskadi (48 de 459) y un 5,6% de los concertados (13 de 234) superan el 25% de escolares extranjeros.
Gipuzkoa, al menos, en comparación con el resto de territorios, hace gala de una distribución “más compensada” del alumnado, un capítulo en el que los modelos lingüísticos tienen su repercusión.
Jon Moñuz, representante de Stee-Eilas en Gipuzkoa, advierte de que casi siempre la formación de guetos se produce en los centros donde se imparte el modelo A, exclusivamente en castellano. “Ahí está el debate de fondo. Se trata de una desigualdad que podría solventarse con la superación de esos modelos lingüísticos de forma estanca”, defiende.
La propuesta “más coherente” para eliminar las barreras entre poblaciones de diferente origen, sostiene, pasaría porque todos los alumnos adquieran las mismas competencias en diferentes áreas, incluida el euskera.
En este punto, “difícilmente van a poder equipararse en integración social y cohesión homogénea aquel alumnado que conozca exclusivamente la lengua castellana, a diferencia de los que conocen también el euskera. El futuro de la integración pasa por el conocimiento del euskera y, mientras eso no lo tengamos claro, la situación se va a perpetuar”, asegura Moñuz.
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