Cinco niños abandonados y entre llamas
El Mundo, , 26-05-2011Todo sucedió «en torno a la una» de la madrugada de ayer, contaba Eduardo, el vecino de abajo. Su mujer, Puri, escuchó «mucho ruido» en la vivienda de arriba, en el número 50 de la calle Corregidor Juan Francisco de Luján, en el barrio de Moratalaz.
«Abrimos la puerta que daba a la escalera y de pronto entraron corriendo cinco críos, los de arriba. Gritaban y lloraban, decían que había mucho fuego, que llamara a la Policía». Horas después y apagado el incendio, la Policía detenía a dos personas por el presunto abandono de los menores, que cuentan entre 11 y 15 años. Se trataba de Ana Virginia C.R., de 38 años, y Gentil Eliécer B.M., de 34, ambos de nacionalidad ecuatoriana.
El aspecto del piso, el 3ºA del número 50, era a media mañana de ayer desolador: Gladys, Soraya y Ana, tres de las mujeres que vivían en él, contaban la versión de las detenidas y negaban que hubiera existido ningún tipo de abandono: «Es mentira, habían salido a la farmacía», contaban sin excesiva convicción. ¿Pero estaban solos los niños, o no? «No, estaba Ana con ellos», decían.
El piso, de no más de 70 metros cuadrados, estaba completamente quemado, a excepción de una habitación con varias literas. Por todas partes, sus enseres, achicharrados. «No nos queda nada, no nos queda nada», repetía Gladys, como una letanía. Y contaba su periplo: de Ecuador a España, y ahora quizás a Suiza, donde está en estos momentos su compañero sentimental.
Los integrantes del psio siniestrado estiman que todo se debió a un cortocircuito, y esta era la tesis también de los niños que corrieron a refugiarse en el piso de abajo, según los vecinos: «Decían que había sido un chispazo, y que estaban solos, que no había nadie con ellos».
Los detenidos alegaron ante la Policía que habían salido momentáneamente del domicilio para ir a la farmacia. Los bomberos tuvieron muchos problemas para acceder al edificio donde todo sucedió, porque «la zona es muy complicada de entrar», explicó otra vecina.
Fue precisamente Eduardo, el del 2ºA, quien llamó al 112. «Yo no puedo asegurar que estuvieran solos, pero sí sabemos que en el piso vive mucha gente, vimos mucho movimiento de arriba para abajo», decía. Los ecuatorianos contaban que en el piso vivían tres familias, y que dos de los niños eran de Gladys, otros dos de Ana, y otro de Soraya.
«Pensábamos que todo iba a explotar, que tenían gas», narra Eduardo. «Las llamas eran enormes y salían por las ventanas de los dos lados de la casa, nos quedamos aterrorizados». Los bomberos, una vez pudieron alcanzar el lugar, vaciaron el edificio hasta que tuvieron el fuego bajo control, en torno a las 4.00 de la madrugada de ayer. Eduardo afirmaba también que los habitantes del piso de arriba, que llevaban allí «no más de dos meses», «no son conflictivos en absoluto, no presentan grandes problemas», decía. Fueron necesarias tres dotaciones de bomberos para terminar sofocando el incendio, de cuyas causas no informó la Jefatura Superior de Policía.
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