El primer voto en 23 años
Muchos inmigrantes que llevan décadas residiendo y pagando sus impuestos en España no pueden ejercer su derecho de voto, aunque las elecciones municipales son una excepción
El Periodico, , 20-05-2011Fue hace ya bastantes años, cuando el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, nos recibió a un grupo de periodistas de países europeos para explicarnos su proyecto de país, de Catalunya, en busca del reconocimiento y del apoyo de modernos estados europeos que, seguramente, entenderían mejor las aspiraciones de la comunidad más moderna y europeísta de España, decía él. Pronto iba a haber elecciones autonómicas y después de la entrevista yo le preguntaba cómo podía ser que, siendo residente comunitario, trabajando en una empresa de aquí, pagando mis impuestos en España
y en Catalunya, parte de ellos, hablando castellano y catalán, casado con una mujer andaluza-catalana, cómo era que yo no podía votar en esas elecciones. Debió contestar algo así como que eso no tocaba, que eso eran normas europeas sobre las que no tenía influencia alguna.
A mí me parecía una injusticia, y sigue pareciéndomelo, porque ahora ya son 23 años residiendo y pagando y gastando y amando en este país, y aún no hay manera de que como ciudadano europeo pueda ejercer aquí mi derecho de voto. Votar, por correo, en mi propio país no me interesa, porque ahí ni vivo ni pago ni amo y solo viajo un par de veces al año. Quiero votar aquí, pero ni en las elecciones generales ni en las autonómicas me lo permiten. No me apetece nacionalizarme español para conseguir ese derecho; en una Europa sin fronteras, ese pasaporte sería lo que menos debería importar.
Por eso, hace dos semanas, recibí una gran alegría con un sobre del censo electoral. Me invitaban a votar en las elecciones municipales de mi pueblo, cosa que sí permite la ley, igual que lo permite a gente de países como Colombia, Argentina, Ecuador y otros gracias a convenios entre gobiernos. Que yo no votara antes en elecciones municipales y europeas fue, admito, culpa mía: debía haberme registrado en el ayuntamiento o en el consulado para poder ejercer ese derecho, porque no te lo dan así tal cual, ese derecho hay que reclamarlo.
Alergia al catalanismo
3 Ahora, por primera vez en 23 años, puedo influir al menos en la política municipal. Hace poco me encontré con mi alcalde, el socialista Jordi no el de Barcelona y me dijo, amablemente, «te sigo, te sigo en el periódico, me gustan tus crónicas de fútbol» y le dije que desde hace 11 años ya no escribo de deportes, así que no sé todavía a quien votar.
Jaume, el incansable promotor de Esquerra en mi pueblo, quiso traducir hace dos comicios las proclamas de su partido a cinco idiomas, ya que vivimos bastantes extranjeros, aunque le dije que a este tipo de inmigrantes de lujo, expats europeos enviados por sus empresas, el catalanismo les provoca bastante alergia; pagan mucho para tener a sus hijos en colegios ingleses y con suerte los chavales aprenden algo de castellano, pero del catalán huyen.
Pero en el fondo los inmigrantes , seamos de donde seamos, interesamos poco en las elecciones de aquí. Ayer, en todo el Raval no vi ningún cartel electoral.
(Puede haber caducado)