Bossi no dejará a Milán convertirse en "gitanópolis"

La Vanguardia, EUSEBIO VAL, 20-05-2011

Tono muy bronco y exabruptos racistas. El líder de la Liga Norte y ministro italiano de las Reformas para el Federalismo, Umberto Bossi, apeló a los instintos más primarios de su electorado. En alusión a la segunda vuelta de las elecciones municipales en Milán, que se celebrarán dentro de diez días y en las que parte como favorito un candidato de centroizquierda, Bossi dijo que su partido no permitirá que la capital lombarda esté “en manos de un loco que quiere levantar la mezquita más grande de Europa, llenarnos de (inmigrantes ) clandestinos y convertir Milán en una gitanópolis”.

Bossi sabe bien que su lenguaje áspero y directo conecta bien con un sector de sus votantes, aunque la corrección política en Europa impediría a alguien con responsabilidades de gobierno usar esos términos. Pero está en juego el control de Milán, la capital económica de Italia, y todo vale.

El destinatario de los piropos de Bossi era Giuliano Pisapia, el abogado, de origen muy izquierdista, que alcanzó el 48 por ciento de sufragios en la primera vuelta, superando en más de seis puntos a la alcaldesa saliente, Letizia Moratti, apoyada por el partido de Berlusconi, el Pueblo de la Libertad (PdL) y la Liga Norte.

Casi nadie contaba con que Moratti obtuviera unos resultados tan negativos. Fue una desagradable sorpresa para Berlusconi, quien se implicó a fondo en la campaña. En el análisis de lo sucedido son muchos quienes piensan, incluida gente próxima a il Cavaliere,que se hizo una campaña demasiado agresiva, con tono de guerra civil, y que fue un error plantear las municipales como un referéndum sobre la acción del Gobierno central.

Bossi, sin embargo, parece apostar por la descalificación del adversario, por enconar el debate y llevarlo al terreno del populismo. Hábil con los medios, el líder de la Liga Norte repitió varias veces las ideas de la gitanópolis y de las mezquitas, sabedor de que tendrían repercusión. Su cálculo debe ser que las elecciones de Milán están muy cuesta arriba y no hay nada que perder. Es cierto que Pisapia propone que se construya un centro de cultura islámica, con mezquita, y que rechaza la demolición sistemática de los campamentos gitanos, pero Bossi ha planteado la política del candidato rival con brochazos simplistas y demagógicos.

Los arrebatos racistas y xenófobos de la Liga Norte no gustan a la Iglesia católica. El cardenal arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi, ha sido muy combativo en el pasado contra esa dialéctica política, ha defendido repetidamente a los inmigrantes y ha abogado por la tolerancia y la convivencia entre credos. El purpurado también es favorable a que Milán cuente con una mezquita digna de ese nombre. Por todo ello, Tettamanzi ha sido atacado y vilipendiado con frecuencia por la Liga Norte.

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