VIZCAYA

Cuentas chinescas

El Correo, PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA, 19-05-2011

La Hacienda vasca, sección chanchullería, ha detectado un fraude de dos millones de euros en las cuentas de algunas tiendas chinas. Una vez descartada la confusión intercultural los empresarios cazados no presentaban la documentación escrita en los caracteres implantados por el Emperador Huangdi, todo apunta a que, llegada la hora de declarar compras, ventas y ganancias, los chinos infractores se hacían curiosamente los suecos.
Al parecer, el origen del matute está en los grandes pabellones donde se almacenan los productos generalmente absurdos que se importan desde el Lejano Oriente: la cubertería de ágata verde, el disfraz de superhéroe depresivo, el gato inquietante que hace una y otra vez el saludo romano, festejando quizá la llegada de un dictador minino que sólo él, en su sueño lisérgico, es capaz de ver con claridad.
O sea, que el poco honorable tendero chino se llega hasta el megapabellón del utillaje orientalizante y se aprovisiona al modo subterráneo. Ni él ni su proveedor entienden necesario informar a la Administración de lo que allí sucede. Y eso a la Diputación no le gusta. En parte porque siempre molesta quedarse fuera del secreto y en parte porque no declarar esas operaciones constituye un fraude al IVA y al Impuesto sobre Sociedades.
Preguntados por el asunto, los comerciantes autóctonos dicen que ya se olían algo y que todos los tenderos deben competir en igualdad de condiciones. El representante de la comunidad china asegura que lo del fraude es cosa de unos pocos. También podría haber alegado que los empresarios pillados pensaban que defraudar a Hacienda era una costumbre nacional y estaban tratando de integrarse. En cualquier caso, la Diputación vigila para evitar el fraude de los cristianos y también el de los confucianos. Bien está. «Si nos incomoda la llegada de los cobradores de impuestos -aconsejaba el sabio Lin Yutangh, debemos pagar temprano esos impuestos».

Texto en la fuente original
(Puede haber caducado)